Verde marihuana o verde dinero

La especulación en la nueva política de drogas

publicado en Yerba

Desde la legalización de la marihuana en los estados de Colorado y Washington y en la República Oriental del Uruguay el movimiento internacional por una nueva política de drogas ha cobrado más fuerza que nunca. A las ya conocidas plataformas internacionales como la Comisión Global sobre Drogas o personalidades con una reconocida trayectoria en favor de la regularización como sir Richard Branson se les han unido en meses recientes nuevos actores. La Organización de Estados Americanos, el magnate filántropo George Soros y la fundación Open Society han empezado a manifestar mediáticamente su oposición a la tesis de Guerra contra las Drogas impuesta durante más de cuarenta años por parte del gobierno estadounidense. Un interés que empieza a atraer nuevas miradas no tan desinteresadas.

El laboratorio uruguayo

Santiago Mazzarovich
Santiago Mazzarovich

La reciente aprobación del parlamento de la República Oriental del Uruguay del proyecto para regular el mercado de la marihuana ha traído consigo una cascada de felicitaciones de instituciones y personalidades internacionales. El “paisito” de poco más de tres millones de habitantes se ha convertido de nuevo en ejemplo de iniciativas innovadoras en el ámbito de los derechos civiles. Según Diego Cánepa, jefe de gabinete del presidente uruguayo, José Múgica: “Uruguay es el laboratorio perfecto para ver si estas ideas funcionan o no”. Con motivo de la reunión de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, Mujica, ha tenido el privilegio de reunirse con diferentes personalidades políticas y empresariales. Entre ellas el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon o el empresario George Soros. Incluso el presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, durante su participación en la Asamblea tuvo un momento para reconocer y felicitar al gobierno uruguayo por su valentía y determinación afrontando el problema de las drogas desde un punto de vista diferente a las tesis oficiales. A pesar de las felicitaciones sigue existiendo una oposición al proyecto tanto fuera como dentro del paisito por lo que Mujica sigue defendiendo la seriedad de la iniciativa: Es una política seria, no es, de ninguna manera, un viva la Pepa, vamos el amor libre, no, no”. Una iniciativa que busca “tener controlada a la población, tratar de que no la exploten, de que tenga una alternativa y para el que está gravemente enfermo, ir desarrollando servicios médicos”.

El ex general vuelve a la carga

image_previewEn la pasada Asamblea General de las Naciones Unidas Otto Pérez Molina, presidente de Guatemala, volvió a poner el tema de la guerra de las drogas sobre la mesa: “Desde inicios de mi gobierno hemos afirmado con claridad que la guerra contra las drogas no ha dado los frutos esperados. Y que no podemos seguir haciendo lo mismo, esperando resultados diferentes”. En su propuesta coincidió con países como México, Colombia y Costa Rica en la búsqueda del fortalecimiento de la cooperación internacional para reducir el tráfico de armas y dinero de las mafias. Además felicitó especialmente al presidente Barack Obama por respetar las iniciativas de legalización de Washington y Colorado y al presidente José Mujica por su proyecto de regulación del mercado del cannabis. La propuesta del ex general incluía la puesta en marcha de un debate “abierto e incluyente” con intención de añadir el tema de las drogas como nuevo punto en la asamblea extraordinaria de Naciones Unidas de 2016. Una propuesta similar a la realizada en la VI Cumbre Latinoamericana celebrada en abril de 2012 y que desembocó con la publicación del informe de la OEA de nuevos caminos para la política de drogas. “Sin apartarnos del camino de la cooperación internacional frente al crimen transnacional, cada país debe ir experimentando con nuevos modelos de respuesta al problema de las drogas”.

Nuevos caminos

Desde la publicación del Informe sobre el Problema de las Drogas en las Américas la posición del Secretario General, José Miguel Insulza ha cambiado radicalmente el discurso tradicional en el tema:“La OEA no tiene una política declarada (sobre drogas), pero mira con simpatía las distintas experiencias que van naciendo de sectores de la población y entidades locales en distintos países para tratar de encontrar unas mejores políticas al respecto”. Insulza, ex Ministro de Interior de Chile con el presidente Ricardo Lagos, contradice la que fuera posición oficial mundial de lucha contra las drogas atacando directamente la estrategia de confiscación de alijos vigente: “Mayores confiscaciones equivalen a mayores producciones. Producir no cuesta, lo que cuesta en términos de riesgo es transportarlo y toda la cadena de corrupción”. En esta línea ha puntualizado que el 45 por ciento del consumo de cocaína en el mundo se concentra en América, el 50 por ciento de heroína y el 25 por ciento de marihuana. 84 mil millones de dólares se mueven anualmente con las drogas y 34 mil millones se concentran solamente en los EE.UU: “La guerra parece una guerra sin fin si hemos de atenernos solamente a la lucha contra la oferta”.

Los ex presidentes arrepentidos

índiceOtro de los grandes “arrepentidos” es Fernando Henrique Cardoso, ex presidente de Brasil y fundador de la Comisión Global sobre Drogas junto al ex presidente mexicano Ernesto Zedillo y el ex presidente y ex secretario general de la OEA el colombiano Cesar Gaviria. En una reciente entrevista el ex mandatario brasileño vuelve a destacar el error de la guerra contra las drogas: “Los hechos hablan por ellos mismos. Cuarenta años de esfuerzos han sido insuficientes para reducir la producción y el consumo de las drogas ilícitas. Donde haya un consumidor que demande, allí llegará el producto. Los únicos beneficiarios de la prohibición son los cárteles de la droga”. Pero a pesar de las muertes y la violencia asociada a los cárteles el principal objetivo de la Comisión es otro, así lo define Cardoso: “El primer objetivo del control de la política de drogas debería ser la protección de la juventud, buscar por todos los medios prevenir el abuso de droga y la adicción. Esto requiere un incremento en la inversión en prevención, tratamiento y reinserción de los consumidores”. Cardoso concluye: “El tabú ha sido claramente roto y ahora es tiempo de enfrentar un debate a nivel global sobre políticas más efectivas que la actual”.

Rompiendo el tabú

ee3e6787abc5eed9aef6b6be911fad56“Breaking the taboo” es el título de la campaña dirigida por Sam Branson, hijo del multimillonario dueño de Virgin: Richard Branson. Campaña centrada en un documental que recogía declaraciones de personalidades de todo el mundo en favor de una nueva política de drogas. A su vez Virgin es uno de los financiadores de la Comisión Global sobre Drogas, al igual que la fundación Open Society fundada por George Soros, otro multimillonario como Branson. Entre los puntos que definen esta fundación se encuentra: “Nosotros buscamos fortalecer la ley; el respeto de los derechos humanos, las minorías, y la diversidad de opinión; los gobiernos elegidos democráticamente; y una sociedad civil que ayude a mantener el poder de los gobiernos a raya”. Open Society apoya iniciativas en favor de la educación, la salud, la información y la justicia en distintas partes del mundo, entre las que se encuentran proyectos e iniciativas por un cambio en la política de drogas en Uruguay. En 2011, la Open Society Foundation colaboró en la realización del Debate Nacional sobre Drogas y coopera desde entonces con la plataforma Regulación Responsable. Como colofóń, en la reciente reunión que mantuvieron el fundador George Soros con el presidente Mujica, la fundación se ofreció a apoyar los programas educativos en Uruguay que tengan el objetivo de combatir el consumo de drogas y otras adicciones: “Somos conscientes de que Uruguay va a ser un laboratorio y si la experiencia resulta exitosa puede servir al mundo. Todo el mundo los va a estar mirando”, dijo Soros a Mujica durante esta reunión.

El filántropo

Nacido en Budapest, George Soros amasó gran parte de su fortuna como consultor financiero. En su último y tercer matrimonio asistieron como invitados el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim y la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde. Según la revista Forbes se coloca en el puesto número 19 entre las personas más ricas del mundo. En 1979 funda Open Society Foundation y desde su página web estima que a comienzos de 2011 había gastado ocho mil millones dólares en proyectos destinados a sostener los derechos humanos, la libertad de expresión y el acceso a la educación y a la sanidad en más de cien países. Datos que hacen que en muchos lugares antes de definirlo como empresario hablen de él como filántropo. Pero Soros también tiene un pasado especulador: en el llamado “miércoles negro”, en 1992, llegó a ganar mil millones de dólares especulando con la devaluación de la libra esterlina, provocando una de las peores crisis que ha vivido el Reino Unido. Episodios como aquel le han creado cierta fama en el mundo financiero, en el que una de sus máximas es “encuentra una tendencia cuya premisa sea falsa, y apuesta tu dinero contra ella”. La guerra contra las drogas es una premisa falsa, casualidades o no, Soros fue también accionista de la multinacional Monsanto: empresa química especializada en la comercialización de semillas y biotecnología. Soros puntualiza: “Uruguay y lo que sucede en los estados de Colorado y Washington quizás provea un nuevo modelo de cómo lidiar con la marihuana”.

Monsanto

Tras la reunión de Soros con Mujica, Monsanto hizo público un comunicado desvinculándose de toda participación en el proyecto de comercialización de la marihuana en Uruguay: “la compañía no tiene vinculación con el desarrollo de la marihuana en la República Oriental del Uruguay u otros países” y en tal sentido “no se encuentra trabajando para patentar una semilla transgénica de la marihuana en el Uruguay”. En su página web, Monsanto define su misión: “En las próximas décadas, los agricultores deberán cultivar la misma cantidad de alimentos que en los últimos 10.000 años juntos. Nuestro propósito es trabajar junto con los agricultores para poder lograrlo. Y lo hacemos vendiendo semillas, rasgos desarrollados mediante biotecnología y productos fitosanitarios para la protección de cultivos. El desafío: cubrir las necesidades actuales y preservar el planeta para el futuro”. Pero en su página web no habla de su participación en el desarrollo del “agente naranja” usado como arma durante la guerra de Vietnam, ni en los productos que tiene vetados en distintos países del mundo por atentar contra la salud de los consumidores, por la fabricación y uso continuado de herbicidas no degradables y altamente tóxicos, por el caso de sobornos a funcionarios públicos o por la oleada de suicidios de campesinos en la India provocados supuestamente por el endeudamiento que supuso trabajar con las semillas y los paquetes químicos de la multinacional.

¿De quién es la naturaleza?

A finales de 2008 el Grupo ETC publicó un informe titulado: ¿De quién es la naturaleza? Un informe que apuntaba que más del 60 por ciento del mercado mundial de semillas, la biotecnología, los agroquímicos y la industria farmacéutica estaba en manos de 10 empresas. El apartado de conclusiones comenzaba de esta manera: “Debido a la crisis del petróleo, a la escalada en los precios de los combustibles y a la crisis del clima, las corporaciones redirigen su entusiasmo hacia una “revolución de la ingeniería biológica” que algunos auguran transformará dramáticamente la producción industrial de alimentos, energía, materias primas, medicina y la naturaleza entera”. El mercado de la marihuana puede entrar a corto plazo en este sistema económico y aunque los esfuerzos por legalizar no están totalmente dirigidos por intereses económicos es necesario apuntar que entre el holding de empresas del multimillonario Richard Branson, impulsor de la Comisión Global sobre Drogas, encontramos el área Virgin Green Fund, encargada del desarrollo biotecnológico. George Soros fundador de Open Society que también subvenciona a la Comisión fue accionista de Monsanto. El último informe de la OEA sobre drogas estuvo subvencionado no sólo por países miembros también por empresas privadas y holdings, entre los cuales destacaban las empresas dedicadas a biotecnología, energía y química. Es una realidad que la marihuana ya es legal, asegurar que se pueda acceder a ella libremente y no convertirla en un suculento negocio es el reto.

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