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De la legalización a la práctica

Los nuevos reglamentos sobre drogas en América

publicado en Yerba

En el continente americano son muchos los gobiernos que en el último año están optando por fórmulas alternativas a la prohibición y criminalización de las drogas. Un nuevo marco político que aboga por una despenalización y en algunos casos legalización de la marihuana.. En los últimos doce meses han sido varios los que han anunciado cambios en su legislación pero este anuncio, más allá de empujar nuevos tiempos y esperanzas no implica en sí mismo una apertura real y práctica para los usuarios de drogas. Tras esta aprobación en los órganos democráticos se inicia un nuevo proceso: la implantación de la ley en la sociedad, elaboración de regulaciones y reglamentación para poder desarrollar la ley de manera ordenada. Un proceso que en los mejores casos puede durar un año y que en otros se puede alargar varios más.

Foto destacada: Santiago Mazarovich

 

Colorado, Washington y Uruguay han legalizado la marihuana en el último año. Cada uno de una manera distinta: los estados norteamericanos se han centrado en al legalización del consumo para mayores de 21 años y la llamada Suiza americana en todos los aspectos de la marihuana, desde la producción hasta el consumo en sus distintos aspectos. En todos los casos el triunfo de la iniciativa en las votaciones no implicó automáticamente el disfrute de los nuevos derechos. Evidentemente es el primer paso necesario para llegar a disfrutarlos pero tras esta aprobación se inicia un nuevo proceso: la reglamentación. No es otra cosa que todos aquellos puntos y especificaciones que permitirán ejercer la nueva ley desde un ordenamiento práctico en la sociedad. Un proceso que varía en cuanto a la duración del proceso regulatorio y que implica que la legalización no es en sí mismo el final del camino hacia un nuevo horizonte para los usuarios de drogas, sino un comienzo donde organizaciones, usuarios y ciudadanía en general tienen que seguir aportando y empujando.

 

Colorado

El 10 de diciembre de 2012 los estados de Colorado y Washington se convirtieron en los primeros territorios de los Estados Unidos de Norteamérica donde se legaliza el consumo de la marihuana para uso recreativo. En el caso de Colorado la ley recibió multiples apoyos incluso desde el sector conservador. Un apoyo que se fundamentaba en una serie de argumentos repetidos durante toda la campaña: aumento de la recaudación estatal que serviría para financiar la educación primaria, una nueva forma de asegurar una regulación en base a la salud y la reduccioń de riesgos de los usuarios de sustancias ilícitas, el apoyo a las libertades individuales, asestar un duro golpe al mercado negro impidiendo que los criminales sigan lucrándose y extendiendo su poder a través de él y proporcionar nuevas evidencias de los efectos de la legalización desterrando definitivamente la estrategia prohibicionista que impera en el mundo desde hace más de 40 años con efectos más que desastrosos en todo el planeta. Un apoyo que Mason Tvert, director de comunicación del Proyecto de Políticas de Marihuana, resumía de la siguiente manera: “El tabaco mata alrededor de 400.000 estadounidenses por año, el alcohol alrededor de 40.000 y la marihuana nunca ha matado a un sólo ser humano en su historia”. “Esto no quiere decir que no deba ser controlada y regulada, sólo que mientras esto sea nuevo y algunos personas puedan tener reacciones negativas, necesitamos tratar a este producto como lo que es, una sustancia relativamente benigna que millones de adultos usan responsablemente”.

 

El nuevo reglamento

ley_cannabisUna de las primeras enmiendas aprobadas por el gobierno de Colorado en Mayo fue la aplicación de un impuesto especial para la marihuana: el 15 por ciento, que iría destinado principalmente a servicios públicos de salud. Dentro de la legislación se apunta que los adultos mayores de 21 años pueden cultivas hasta seis plantas de forma privada en un espacio cerrado, tres plantas jóvenes y tres adultas; sólo se puede portar 28 gramos de cannabis en la calle y se admite el regalo a otras personas de esa cantidad siempre y cuando el receptor sea mayor de edad; el consumo está permitido en la misma manera que el alcohol, estando prohibida la conducción de vehículos bajo los efectos de la droga; para los no residentes en Colorado se les permitirá una sóla transacción con un límite de 7 gramos de marihuana, con esto se pretende impedir la llegada de personas que puedan incidir en el tráfico de la droga hacia otros estados de la Unión donde todavía no es legal. Las licencias para la venta y la producción del cannabis sólo se otorgarán a personas con más de dos años residiendo en Colorado. Todas los establecimientos deberán contar con un equipo de videograbación activo las 24 horas. Como medida para limitar la aparición de clubes de marihuana en el estado desde la aprobació de la ley, el gobierno está exigiendo el cumplimiento de leyes de aire limpio en interior que complica la regularización de los clubes recientemente inagurados y que por ejemplo los clubes de fumadores de Puros no tienen que cumplir. En Colorado la marihuana es legal, pero no implica que cada cual pueda hacer lo que quiera.

 

Legal en Colorado, ilegal en EE.UU.

marijuana_legalization_413x310_mnUna nueva legislación que contradice radicalmente las leyes de la federación a la que pertenece. El gobierno de Obama aún no se ha manifestado hacia esta contradicción legal pero en estos últimos meses han anunciado cambios que favorecen a estos estados. A mediados de 2012 el Senado estadounidense denunció a los bancos HSBC, Standard Chartered, JP Morgan Chase y el Bank of America por aceptar dinero presumiblemente proveniente del narcotráfico o el terrorismo. Desde entonces las entidades financieras dentro de EE.UU. han mostrado un desagrado público hacia el dinero de la industria de la marihuana. El Departamento de Justicia y las autoridades federales bancarias anunciaron en el mes de septiembre su predisposición a facilitar las operaciones de dichas instituciones con el sector legal de la marihuana sin termor a afrontar juicios. Hasta ahora los bancos se negaban a autorizar la apertura de cuentas para establecimientos relacionados con la marihuana por temor a las consecuencias penales. Una oposición que chocaba directamente con la argumentación que meses atrás expresaron los bancos acusados de nexos con el narcotráfico en el que afirmaban no tener que conocer las actividades de sus clientes. Desde otro punto de vista, el gabinete de Obama ha evitado hacer manifestaciones hacia las nuevas legislaciones en materia de drogas pero el Departamento de Justicia afirmó que no se opondrían a la legalización del consumo del cannabis en Washington y Colorado si ambos estados ponían en marcha sistemas de control eficientes.

 

Ecuador

Más al sur, en el mismo continente, la República del Ecuador aprobó en 2008 la Constitución actualmente vigente en el país suramericano. La carta magna recogía, entre un buen número de cambios con respecto a la anterior constitución, una reseña hacia la política de drogas. El artículo 364 dice así: “Las adicciones son un problema de salud pública. Al Estado le corresponderá desarrollar programas coordinados de información, prevención y control del consumo de alcohol, tabaco y sustancias estupefacientes y psicotrópicas; así como ofrecer tratamiento y rehabilitación a los consumidores ocasionales, habituales y problemáticos. En ningún caso se permitirá su criminalización ni se vulnerarán sus derechos constitucionales”. Una nueva legislación que no fue suficiente para impedir la criminalización de los usuarios de drogas en el país ecuatoriano durante los últimos años. No fue hasta el pasado septiembre que pudo empezar a cumplirse este derecho fundamental cuando el gobierno publicó la tabla que fija el límite de posesión de dichas sustancias en el Registro Oficial del Estado de Ecuador. Una regla con 5 años de retraso a la legislación, que impedía hacer valer lo especificado en el marco constitucional y que ahora sirve a los usuarios frente a la interpretación de las autoridades, la mayoría de ellas opuesta a esta modificación.

 

Los límites claros

Al no existir anteriormente límites la valoración del consumo propio y cantidad destinada al tráfico de drogas quedaba a dictamen de la autoridad competente, una diferencia que implicaría sanción económica o cárcel. El nuevo reglamento establece los nuevos límites para evitar interpretaciones prejuiciosas. Toda persona podrá portar hasta un máximo de 10 gramos de marihuana en Ecuador con total libertad. Además los límites para otras drogas incluyen 2 gramos en el caso de la pasta base de cocaína, 1 gramo de clorhidrato de cocaína, 0,01 gramos de heroína, 0,01 gramos de éxtasis y 0,04 gramos de anfetaminas. Gabriel Buitrón, fundador de “Ecuador Canábico”, cree que es un gran paso pero no suficiente: “Esto ayuda a diferenciar a consumidores de expendedores, pero opinamos que aún falta dar pasos más grandes en cuanto a decisiones políticas, porque el problema de las drogas no está en los consumidores sino en el mercado ilegal, que ha generado violencia, trata de personas y las tasas más altas de asesinato en Latinoamérica”. Entre las propuestas Buitrón apunta por ejemplo “la regulación que permita el autocultivo o también como existe en España, donde los consumidores pueden asociarse para cultivar no más allá de lo que van a utilizar, y que aquello pueda regularlo el Ministerio de Salud”.

 

México

narcotrafico-mexicoEntre Ecuador y Colorado encontramos el caso mexicano. Un país que se sitúa tras Marruecos y Afganistán en cuanto a cantidad de superficie dedicada al cultivo de cannabis se refiere; según Naciones Unidas, toda ella en manos de los cárteles del narcotráfico. Un negocio que reporta anualmente a los bandas criminales unos 60 mil millones de dólares según datos del propio gobierno mexicano. Es el propio gobierno el que ha contabilizado las pérdidas que le ha causado al narcotráfico la reciente legalización en Colorado y Washington: 2 mil millones de dólares. Algo que ha alimentado el debate político sobre el tema de las drogas y ha impulsado en la capital mexicana un debate en favor de la posible legalización de la yerba. A pesar que actualmente no es delito tener pequeñas cantidades de droga, la corrupción de las instituciones , el prejuicio hacia los consumidores y la lucha contra el narcotráfico impiden el disfrute de este derecho libremente entre los usuarios. Es por eso que las autoridades del Distrito Federal están debatiendo la posibilidad de dar un paso más y despenalizar el consumo y regular la venta en la capital del país. Durante el mes de septiembre se llevarán a cabo las mesas de análisis y en los próximos meses se desarrollará el debate que promete más de lo que acontece hoy día ya que el país sigue militarizado con la excusa de la guerra contra las drogas.

 

El interés contra la guerra

Mientras tanto la guerra contra las drogas sigue asolando el país azteca. Las cifras de vícimas oscilan entre los 80 mil muertos según el propio gobierno hasta los más de 150 mil que apuntan organizaciones de derechos humanos, otras 26 mil están desaparecidas. Con la llegada del nuevo presidente el número de asesinatos no ha descendido y la violencia parece extenderse desde el norte al resto del país. Uno de los últimos ataques acabó con la vida de Osbaldo Esquivel, diputado del Partido de la Revolución Democrática (PRD), que fue asesinado a machetazos mientras realizaba una entrevista a un medio local en el estado de Michoacán. En medio de este caos muchas voces dentro de la política se alzan, la más sonada en estos tiempos es la del ex presidente Vicente Fox Quesada: “Debemos quitarles a los criminales la gigantesca cantidad de dinero que están obteniendo, especialmente del mercado en Estados Unidos, el mayor consumidor de drogas del mundo”. El político conservador defiende la legalización a la vez que se convierte en imagen de un grupo inversor con intereses en la venta de marihuana de calidad en EE.UU. Curiosamente Vicente Fox fue el principal impulsor, al final de su mandato, de la actual guerra contra el narcotráfico. En 2000, como candidato presidencial, expresaba: “Debemos estar contra el consumo de drogas en México. Debemos cambiar la ley de manera que sea claro que estamos contra el consumo de drogas”. Cambia todo cambia, y en esta ocasión parece que los cambios vienen en favor de los usuarios de drogas del continente americano.

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