Santiago Mazzarovich

El Nuevo Referente

Uruguay regula el mercado de la marihuana

publicado en Yerba

518af4e74ab57El tabú se ha roto. Uruguay se convierte en el primer país del mundo que regulariza todo el proceso de la marihuana y sus derivados. La política de confrontación auspiciada por los Estados Unidos de América ha perdido oficialmente su hegemonía y ya no son sólo multitud de voces e instituciones las que critican y apuestan por una nueva forma de hacer y enfrentar el tema de las drogas. A partir de finales de año habrá un ejemplo vivo y práctico donde se pondrá de manifiesto la nueva estrategia. Una decisión que todavía está lejos de convertirse en la solución a todos los problemas asociados a las drogas pero que pone un principio a un camino en el que las libertades, los derechos y la responsabilidad individual estén por encima de la prohibición y los intereses de un grupo de personas.

50 votos a favor de 96. Tras catorce horas de debate y con este escaso margen la República Oriental del Uruguay se convirtió en el primer país del mundo que asume el control y la regulación de las actividades de importación, producción, adquisición, almacenamiento, comercialización y distribución de la marihuana y sus derivados. El Frente Amplio, la coalición de izquierda en el poder, usó su mayoría en el congreso para sacar adelante este proyecto al que el resto de partidos representados se opusieron. Si bien todavía queda la aprobación del Senado nadie duda de que esa cámara, donde la mayoría del Frente Amplio es más holgada, ratificará la nueva ley. El “paisito”, como se conoce a Uruguay en la región, se convierte de nuevo en pionero en la conquista de nuevos derechos y libertades. En voz del actual presidente, José “Pepe” Mujica, con la nueva ley “se intenta terminar con la clandestinidad. Identificar y tener un mercado a la luz del día”.

 

La complejidad de ser pionero

Catorce horas para debatir un proyecto, artículo por artículo. Si bien la totalidad del proyecto se aprobó por un margen mínimo e impulsado finalmente por la mayoría parlamentaria del Frente Amplio, algunos artículos de gran relevancia, como el que regula el auto cultivo o el referido a la creación de clubes, tuvieron un respaldo cercano al ochenta por ciento de los diputados. Presiones dentro y fuera del país así como un rechazo popular del 63 % alargaron el debate incluso dentro del propio partido en el poder. Darío Pérez, del FA, a pesar de votar a favor afirmó: “La marihuana es una bosta (excremento de vaca o caballo), es enemiga del estudiante, del trabajador, de la vida. Y lo importante es que es una bosta con o sin ley”. Por su parte su compañero de partido Jorge Orrico, a favor del proyecto, criticó la postura cínica de países como Estados Unidos: “Son los líderes en el mundo de la represión contra este tipo de cosas pero dentro de Estados Unidos hay 18 estados que liberaron” la marihuana. La división de opiniones llegó hasta dentro de los partidos de la oposición donde diputados que votaron en contra expresaron con posterioridad: “Ya es hora de que Uruguay vuelva a ser considerado la Suiza de América en tiempos de Batlle”, en alusión al presidente José Batlle Ordóñez, señalado como el padre del Uruguay moderno debido a sus iniciativas progresistas

 

El proyecto de ley

El proyecto aprobado es una síntesis de los primeros bocetos presentados hace más de dos años en el congreso y que después de un largo trabajo se concretaron en el borrador actual. El proyecto final contempla la creación de un organismo estatal: el Instituto de Regulación y Control del Cannabis (IRCCA). Esta institución emitirá licencias y controlará la producción y la distribución. Desde su entrada en vigor todas aquellas personas mayores de 18 años y residentes en el país podrán registrarse en el organismo como consumidores y acceder a la marihuana a través de tres vías: auto cultivo personal, que implica el cultivo de hasta seis plantas por persona y un máximo de 480 gramos por cosecha al año. El cultivo a través de clubes, basados en el sistema de clubes español y que deben contar con un mínimo de 15 socios y un máximo de 45, y un número de plantas proporcional con un máximo de 99. La última vía para obtener la marihuana sería a través de la venta en farmacias. La tenencia máxima de una persona será de 40 gramos, que además también será el límite de marihuana que una persona registrada puede obtener de una farmacia al mes. De la producción se encargará directamente el Estado y junto al acceso personal el proyecto prevé el cultivo para fines científicos y para el uso medicinal accesible con receta médica. También se habilitará la producción de cáñamo industrial.

 

La puesta en marcha

2009_9_8_eNWrUYepYZCcK07euvK4k4“La ley intenta una regulación, no es que sea un viva la Pepa”. Para José Mujica, presidente uruguayo, esta ley era obligada. A pesar de haber declarado estar en contra del uso de cualquier tipo de drogas, la realidad apremiante del país y sobretodo de la región motivaron a un replanteamiento de la política de drogas en Uruguay. Un cambio que a pesar de no estar ratificado todavía por el Senado ha puesto a la Junta Nacional de Drogas (JND) del Uruguay manos a la obra. “El establecimiento de las patentes y la plantación nos va a llevar varios meses, es un tema muy complejo, tenemos que hacerlo con mucha cautela”, admitió Julio Calzada, secretario general del organismo. En cuanto el Senado ratifique empezara un período especial de registro de usuarios y de “blanqueo” de los cultivos personales, posteriormente se llevará a cabo la conformación de los clubes, detallando la reglamentación especial en cuanto a seguridad y permisos, y se espero que a mediados del próximo año empiece a funcionar la distribución a través de las farmacias. Según la propia JND, bastarían unas 20 hectáreas para abastecer la demanda del país. Calzada destaca que el proyecto no hace otra cosa que “regular un mercado que ya existe”. Según los cálculos de la JND el mercado ilegal de la marihuana mueve en el Uruguay entre 30 y 40 millones de dólares al año.

 

La presión internacional

Blue-UN-logo-hbtv-hemp-beach-tvUna de las primeras reacciones internacionales ha sido la manifestada recientemente por Naciones Unidas. La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), dependiente de la institucional supranacional, ha mostrado su “preocupación” ante la posible despenalización de la producción y la distribución de la marihuana. En un comunicado ha recordado que si finalmente el Senado refrenda la decisión de los parlamentarios uruguayos el país suramericano “estaría en total contravención de las provisiones de los tratados internacionales de control de drogas, en particular de la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes, de la que Uruguay es parte”. En el comunicado transmitido, la JIFE ha lamentado el poco interés demostrado por el gobierno uruguayo para recibir a una misión de este organismo antes de la votación del proyecto. Por su parte el secretario de la Presidencia uruguaya, Alberto Breccia, apuntó hace unos meses que estaban teniendo en cuenta el posicionamiento de la JIFE y estudiando la normativa de países como Holanda para ver “de qué manera esos países han llegado a soluciones que no violan tratados internacionales a los que también se adhieren”. Los expertos de Naciones Unidas alertan que la final aprobación de la ley podría tener “graves consecuencias para la salud y el bienestar de la población y para la prevención del uso indebido de cannabis entre los jóvenes”.

 

Los que aplauden (con matices)

image_previewDesde la década de los 90 la turbulencia política en América Latina, la oleada de golpes de estado, de dictaduras neoliberales y la persecución de los disidentes, dio paso a un nuevo contexto en el que el dinero se convirtió en la llave para todas las puertas. Una oportunidad que aprovecharon muy bien los grandes capos de la droga. Primero Colombia, luego México, y ahora la mayor parte del continente está bajo la influencia de uno de los mercados más lucrativos del mundo: el narcotráfico. Son muchas las voces que han exigido un cambio en la política de drogas actual y que apuestan por una regulación. En este último año los más publicitados han sido los ex presidentes que componen la Comisión Global sobre Drogas, el presidente de Guatemala y ex general Otto Pérez Molina, el Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa o los ex secretarios de la ONU y la OTAN, Kofi Annan y Javier Solana. Desde el comienzo del debate en Uruguay todos ellos mostraron su apoyo, algunos incluso felicitando la reciente legalización, aunque con una notoria diferencia. Mientras que en Uruguay el responsable de la producción y la regulación sería el propio estado, la mayoría de los anteriores, notorios defensores de la liberalización de mercado, no han especificado la forma de regulación. Vicente Fox, ex presidente mexicano y ahora orgulloso empresario vinculado a la reciente industria de la marihuana en los Estados Unidos, envió una felicitación a los uruguayos días después de la aprobación: “Es excelente que se haya dado este paso ya formal, institucional, con plena aprobación en Congreso y respaldo de opinión pública. Uruguay logra con esto ponerse a la vanguardia en América Latina”.

 

Valoración interna

imagesProderechos es una organización social uruguaya con un trabajo encomiable en la lucha por una nueva política de drogas. Junto con otras organizaciones y colectivos participaron en las rondas informativas para la redacción del proyecto de ley. Clara Musto, una de sus integrantes, valora el proyecto: “Toda la ley apunta que se cree un mercado basado en principios distintos al beneficio privado, como es el mercado de la mayoría de las drogas legales”. “Nos parece muy positivo que integre tanto la comercialización como el auto cultivo y los clubes sociales. Éstos son una herramienta clave para desarrollar mercados que no se fundamenten en criterios típicos como competencia, libre mercado y consumo”. Por otra parte, creen que hay punto que habrá que seguir mejorando, como por ejemplo, el registro: “No se entiende como para algo como el alcohol, mucho más perjudicial, no haya que registrarse controlando a las personas: quién eres, cuál es tu edad, cuánto consumes. Nosotros apelamos a un modelo donde se prime la responsabilidad de los individuos”. “Queda un largo camino para igualar realmente el marco legal de la marihuana con el de otras drogas legales”, y hacia ese camino se vuelcan ahora los esfuerzos del área de política de drogas de Proderechos.

 

Un largo camino

“En los últimos años se ha aprobado una serie de medidas que para nosotros son positivas, porque van en el sentido de apostar por una sociedad de personas libres, responsables de sus propias decisiones, una sociedad no discriminadora”. Una apuesta integral en el caso de Uruguay, un proyecto pensado y trabajado por muchos actores de la sociedad que empezará, si no ocurre ninguna sorpresa, a principios de noviembre de 2013. Un ejemplo de política de drogas que por fin asume no sólo legalizar el consumo, sino la manera de acceder a un producto que se ha dejado en manos del crimen organizado durante demasiados años. Para América Latina este paso no sólo representa el hecho de romper con años de criminalización de los consumidores de marihuana, sobretodo, un comienzo para quitar poder a las estructuras criminales que asolan la mayoría de los países de la región. Para Proderechos tampoco es un punto de llegada: “Nuestro objetivo va más allá de la marihuana. Implica la lucha por un mundo que no se quede en el conseguir el máximo beneficio sino que luche por tener una sociedad más equitativa, que las personas tengan más salud, que puedan tomar decisiones más libres. Algo difícil de conseguir en un mundo capitalista pero por eso mismo más necesario defenderlo”.

 Foto destacada:  Santiago Mazzarovich

 

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Un pensamiento sobre “El Nuevo Referente”

  1. Sobre este tema siempre he tenido pensamientos contradictorios.
    Por un lado creo que es un paso positivo la legalización, pensando sobre todo en acabar con el narcotráfico (o por lo menos mitigarlo), sobretodo en aquellos paises productores, donde no hay que se un experto para saber que estamos hablando de un gravísimo problema social. O en acabar con esa hipocresia que nos impregna, hablando de drogas duras-blandas, legales-ilegales. Y acabar con la criminalización del consumo y una mejor atención al adicto (el cual según a que droga lo sea esta abocado a un mejor o peor trato de la sociedad).

    Sin embargo, siempre me ha sorprendido como, en paricular con la marihuana, se enarbola la bandera de la legalización como sinónimo de un mundo mejor, más libre y màs justo. En mi opinión, se pierde de vista que hablamos de sustancias (tabaco, alcohol, marihuana, anfetaminas…etc.) de un impacto brutal en la salud fisica y principalmente mental de los seres humanos. Sinceramente me asusta que en la vorágine de un debate en pro de la legalización se pierda de vista este hecho. Lo ideal seria que fueran legalizadas y al segundo siguiente, repudiadas por el conjunto de la sociedad. En mi opinión, las drogas, todas ellas, fabrican más esclavos que hombres libres.

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