Responsabilidad mexicana

La lucha por el auto cultivo dentro de México

publicado en Yerba

cupihd-boletines-destacadaEl Colectivo por una Política Integral hacia las Drogas (CuPIhD) es una organización mexicana dedicada a la transformación de la cultura y la política de drogas. En un contexto marcado por la violencia y por una estrategia de confrontación al narcotráfico que se extiende al consumo los integrantes de CuPIhD buscan ante todo un cambio en el modo de ver las drogas por parte de la sociedad mexicana en su conjunto y de las instituciones públicas. Compuesto por un grupo interdisciplinario de profesionales dedican sus esfuerzos a la investigación, la educación, la acción y la difusión de un nuevo modelo de relación con las drogas que mantenga un enfoque en la reducción de riesgos, integral, científico y de respeto a los derechos humanos. Toda una odisea en un país donde las drogas en general y la marihuana en particular han sufrido el desprestigio y la persecución por partes de las autoridades durante las últimas décadas.

Hoy hablamos con Jorge Hernández Tinajero (J.H.), presidente de CuPIhD además de politólogo, profesor de la UNAM especializado en política de drogas y miembro de la Asociación Mexicana de Estudios de Cannabis y de la Asociación Mexicana de Reducción de Riesgo y Daño.

 

tinajero¿Cuándo y cómo nació CuPIhD?

J.H: Hace algunos años diferentes interesados en políticas de drogas, de diferentes profesiones y disciplinas constituimos el colectivo. Decidimos hacer una asociación civil para tener una actividad con incidencia en nuestra sociedad en el tema de las drogas. Entre nuestros miembros hay médicos, abogados, sicólogos, comunicólogos, antropólogos y sociólogos. Hemos logrado configurar una primera organización en México enfocada en el tema de las drogas, y no necesariamente centrada en el narcotráfico y la violencia, si bien sabemos que es parte de nuestra área de trabajo, no es a los que nos dedicamos; nos centramos mucho más en defender los derechos del usuario e intentar reducir los prejuicios para contar con más información de las drogas, en especial con la marihuana, en nuestra sociedad. También algunos de nosotros participamos del movimiento de cannabis desde hace catorce años, un movimiento que justamente acaba de celebrar su decimotercera marcha pública en la Ciudad de México, un acontecimiento muy divertido y de muy sana práctica democrática para una sociedad como la nuestra.

 

¿Cuáles son los trabajos e iniciativas que surgen del colectivo?

J.H: El colectivo tiene programas de políticas de reducción de daños para jóvenes, elaboramos materiales especiales para circunstancias relacionadas con las drogas. Intentamos siempre aportar una perspectiva desprejuiciada, responsable y no estigmatizadora del usuario de drogas, una de nuestras características principales. Intentamos también facilitar los argumentos y cuidar el lenguaje que se usa en todos los sentidos, desarrollar nuestras propias metodologías para abordar el tema de las drogas en México. Actualmente tenemos dos documentos muy interesante: la primera encuesta de usuarios de drogas ilegales de la Ciudad de México, en la que describimos el mundo de los usuarios de drogas. Y un pequeño estudio sobre el mercado de la marihuana, también en la capital del país, y sus posibilidades regulatorias. Realizamos estas investigaciones de acuerdo a criterios que consideramos más eficaces para describir y entender el problema de las drogas, o lo que es la parte del problema de las drogas, y que parte corresponde al uso y que tanto a los recursos institucionales. En esa medida hemos producido nuestros propios documentos de trabajo para una sociedad como la nuestra.

 

En un contexto como el mexicano marcado por la confrontación con las grandes mafias del narcotráfico, ¿cómo es la relación con las distintas instituciones públicas del país?

J.H: Intentamos tener una relación con las instituciones. En las últimas fechas estamos comenzando a ser escuchados, por las instituciones que antes no nos escuchaban. México tiene contradicciones inherentes a ciertas políticas sobre drogas que junto al asunto de la violencia y la absoluta falta de respuesta que tiene la brutalidad represiva ha llegado a cansar a la sociedad. Estamos en un momento en el que esta sociedad y sus instituciones están necesitadas de escuchar alternativas. Estamos en un punto de inflexión en el que podemos tener una voz, la sociedad civil, al respecto de lograr enfoques distintos, poder transformas de modo cualitativo de nuestra postura, señalar ciertas cosas que son importantes para nosotros en casos de las drogas, incluidos el alcohol y el tabaco, que en nuestra sociedad es lo más destructivo. Aprender nuevas prácticas que se dan en otros lugares para cambiar las cosas que hay que cambiar y que es más que necesario hacerlo.

 

pena-nieto-619x348Existe un cierto optimismo generalizado a nivel mediático con la reciente llegada a la presidencia de Enrique Peña Nieto, incluso se empieza a hablar de un “nuevo México”. ¿Cómo ven al nuevo presidente desde CuPIhD?

J.H: No existe tal cosa como un nuevo México, después de una elección. Es como dormirse de un modo y amanecer de otro. Lo que ha sucedido es que la nueva administración ha sabido manejar de manera más inteligente un problema que dejó caliente el anterior gobierno. Lo ha sabido hacer en la medida que ha evitado hablar del mismo, y en esa medida yo creo que han mostrado más oficio político. Prefieren no hablar a meter la pata, eso ya es algo que es distinto a lo que sucedía en el gobierno anterior, pero no creo que todavía baste para hacer algo en el país sobre la materia y las posibilidades. El PRI (Partido Revolucionario Institucional) es experto en la simulación, sus tácticas son la dilación, la espera y no creo que siendo realistas a corto plazo el país vaya , por ninguna razón, a contrariar la posición sobre los problemas comunes con nuestro vecino del norte. Creo que habrá que esperar a cómo evoluciona el tema de la marihuana en los Estados Unidos y en ese sentido se irán tomando decisiones, que no serán muy liberales, pero estaremos trabajando para que por lo menos exista una voz discordante en ese debate.

 

518af4e74ab57Entrando en este nivel internacional, ¿tienen contactos con otras organizaciones sobre políticas de drogas fuera de México?

J.H: Sí, el tema de las drogas es un tema que impacta desde el usuario, su familia, su comunidad, hasta la misma sociedades, sino que el origen de este problema viene de un sistema controlador. Y ese control tiene características indudablemente internacionales históricas. En esa medida estamos trabajando en todos los planos y tenemos relaciones importantes con organizaciones civiles en Latinoamérica: en Argentina, Brasil, Uruguay, Perú y Colombia. También trabajamos en Norteamérica, especialmente con el movimiento de riesgo y daños, muy importantes en los Estados Unidos, y en especial con la marihuana. Una droga que tiene sus propias dinámicas tanto en EE.UU. como en Europa, donde también tenemos relación con organizaciones. De estas relaciones han surgido temas fundamentales para los que formamos parte de este amplio movimiento para la reforma judicial del cannabis. Uno de ellos: la defensa del auto cultivo como un derecho que es necesario hacer vigente en nuestra sociedad. Otro es la reivindicación de las cooperativas o clubes sociales del cannabis sin fines de lucro como la mejor forma de organizar la cultura y la disponibilidad de la marihuana en nuestra entorno.

 

Junto con esas organizaciones hay países que han comenzado a plantear la regulación de las drogas dentro de sus fronteras, ¿piensan que son viables estas iniciativas en México?

J.H: México es un caso muy distinto. En algunos países Suramericanos, como Brasil, Argentina, Chile y Uruguay los usuarios estaban prácticamente atrapados por las redes de prensado paraguayo. El prensado paraguayo es la forma estandarizada para hacer comercial el producto producido en Paraguay. Esta forma no puede satisfacer las necesidades de aquellos usuarios que están buscando la calidad. En el caso español, puede ser parecido en ciertos sentidos porque también hasta cierto punto, los usuarios españoles estaban sujetos a las redes del hachís marroquí de mala calidad, estas circunstancias obligaron a estas sociedades, a estos usuarios a empezar a cultivar para obtener los productos que ellos demandaban. Nuestro caso es distinto, en México el mercado de la marihuana y de muchas otras drogas es muy eficaz. Es un mercado libre que ofrece gran disponibilidad de productos en todo momento, a toda hora y adecuado a todos los bolsillos. En esa medida el usuario de cannabis no tiene necesidad de cultivar, por decirlo de algún modo, es un usuario poco responsable ante la forma que obtiene su producto de consumo. Los incentivos para el cultivo no se encuentran en México como en otros países como España, pero si representa una excelente alternativa para organizar el uso del consumo incluso desde el punto de vista de las autoridades. Nosotros de hecho es lo que estamos proponiendo, y creo que es una propuesta que en el futuro intermedio va a ser de gran importancia para el país.

 

36443_NpAdvSinglePhotoHas mencionado el papel del usuario de drogas en México, ¿qué significa ser usuario de drogas para los habitantes de este país?

J.H: El usuario de drogas en México está estigmatizado y marginado, más que criminalizado, por decirlo así. Distinto de los países anglosajones en el que el uso mismo es un delito, en México no se ve de la misma manera. El usuario queda en una ambigüedad a veces en el que la autoridad abusa de él, culturalmente se le margina, lo cual lo mueve aun más hacia los márgenes donde se pierde lo legal de lo ilegal. El usuario no confía en las instituciones del Estado en la medida que las conoce de primera mano, generalmente a través de la policía que está básicamente para extorsionarlo. En esa medida hay un largo trabajo por hacer en México para enseñar al usuario que tiene derecho en efecto, que muchos de ellos no lo saben, pero que también tienen responsabilidades para ejercer esos derechos. El trabajo con el usuario y con el uso en general tiene que ver con una forma de adaptación cultural a la sociedad. Los usuarios al verse marginados no participan de procesos políticos, no defienden sus derechos tampoco, y en esa medida constituyen también un buen mercado de extorsión para ciertos tipo de policías, y cierto tipo de lugares. Se habla poco de la estrategia de las drogas y mucho más se habla del crimen organizado y la delincuencia organizada. Males endémicos de nuestra sociedad que han llegado a niveles exorbitantes debido a la locura que la prohibición significa en ese sentido. Temas que sirven más para confundir que para esclarecer las cosas. El crimen organizado y el contrabando está ahí, hay un gran mercado en el norte de nuestro país que demanda productos, también los mercados mexicanos han empezado a madurar y empiezan a volverse jugosos para aquellos que se quieren lucrar. Pero el crimen, la violencia, la descomposición son problemas que van más allá de la política de drogas o la estrategia de las drogas y mucho más allá de la realidad del usuario que simplemente está ahí para ejercer sus derechos.

 

Ante esta situación que nos describes, ¿cuáles son los objetivos que CuPIhD se ha marcado a corto plazo?

J.H: El problema está ahí y llegó el momento de tomar decisiones. En el corto plazo México tiene que enfrentar ciertas cosas: tiene que enfrentar que en EE.UU. la marihuana se está legalizando, tiene que enfrentar el hecho de que las Naciones Unidas ha propuesto una nueva sesión especial para replantear el tema de las drogas, tiene que hacerse cargo de que los países latinoamericanos están empezando a mostrar una cierta rebeldía con el sistema de control y están tomando decisiones soberanas con respecto a la forma que se trata con las drogas en cada una de ellos. Si bien este gobierno no ha dicho mucho sobre lo que va a hacer, está obligado a explorar alternativas, o por lo menos a discutirlas abiertamente. En ese sentido la inminencia del cambio regulatorio de la marihuana en los EE.UU. desde nuestro punto de vista obliga a aportar alternativas y justo en este momento no existe ninguna. Hay una propuesta de ley en el congreso que difícilmente llegará a ser discutida. Nosotros estamos proponiendo otra en la que el paso concreto y la posibilidad real legislativa y práctica tiene que ser el auto cultivo. Algo que en México está totalmente prohibido pero que es una demanda que para todos los usuarios es una buena salida para comenzar a cambiar las cosas. Mientras los Estados Unidos están esperando silenciosamente nosotros no esperamos nada bueno de lo que el país del norte tenga pensado para Latinoamérica. Se habla de los Tribunales de Drogas que quieren imponer como la nueva política antidrogas hemisférica. Intentar detener este tipo de medidas e impulsar el auto cultivo en México son un buen balance en el corto y medio plazo.

 

 

 

 

 

 

 

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