Un continente tras la legalización

El reto a la política tradicional contra las drogas

publicado en Yerba

images El continente americano sigue demostrando mes a mes su ruptura con la tesis oficial de confrontación contra las drogas. La región desde la que se impulsó esta estrategia y a la vez la que más la ha sufrido por más de 40 años la “guerra contra las drogas” es la que actualmente encabeza las expresiones críticas hacia la fórmula de criminalización, persecución y confrontación. Colombia, Chile, Bolivia, Ecuador, Uruguay e incluso los Estados Unidos son los referentes donde los distintos parlamentos e instituciones empiezan a hacerse eco de las nuevas propuestas. Nuevas y esperanzadoras legislaciones que se están convirtiendo en el terrible contrapunto a realidades como la que se sufre hoy día en otros países americanos como es el caso de México.

El conflicto armado perpetuo en Colombia, la violencia imparable mexicana, la inseguridad extendida por todo Centroamérica, los abrumadores casos de corrupción con implicación de la DEA, gobierno del colombiano Uribe, del peruano Fujimori, la incapacidad de la justicia y el enriquecimiento desmedido por parte de las grandes mafias han obligado a un cambio de rumbo. La Comisión Global sobre Drogas compuesta por ex presidentes de diferentes países latinoamericanos de corte conservador fue la primera muestra de este cambio, que llegó a su momento culminante en la pasada VI Cumbre de las Américas celebrada en Colombia. En la que por primera vez se cuestionaba en una instancia internacional la estrategia estadounidense de confrontación contra las drogas y la primera que se obligaba al “gendarme internacional” a aceptar un nuevo punto en la agenda de trabajo, un punto que no estaba presente, el punto: Debatir la política de drogas en el continente. Un cuestionamiento que acabó por aparecer dentro de su propio territorio meses después.

 

Contradicciones internas

marijuana_legalization_413x310_mnLas iniciativas de legalización aprobadas en Colorado y Washington a finales de 2012 sólo fueron la muestra de un cambio que ya se estaba fraguando dentro del pensamiento de la población de los EE.UU. En una encuesta publicada recientemente, el centro Pew, mostraba que por vez primera en las últimos 40 años la población estadounidense a favor de despenalizar la marihuana superaba a la que estaba en contra. El 52% de las personas encuestadas se mostraban a favor del uso de la yerba frente al 45% que se expresaba en contra. El centro Pew lleva realizando esta encuesta desde la década de los setentas y la evolución en los resultados ha sido palpable. En 1969, en la primera encuesta realizada, sólo el 12 por ciento se mostraba a favor. En 2010 la población a favor ya se encontraba en el 41 por ciento y en sólo dos años aumentó un 11 por ciento hasta encontrarse en el 52 por ciento actual. Dentro de la franja de edad el mayor respaldo se haya entre los 18 y los 32 años, con un 65 por ciento de apoyo, entre los 32 y los 48 el apoyo sigue siendo mayoritario aunque algo menor: el 54 por ciento. Mientras el gobierno federal sigue manteniendo a la marihuana como una de las amenazas más graves para los estadounidenses, la duda de muchos era saber cómo reaccionaría la Casa Blanca frente a los estados donde ya está legalizada: Washington y Colorado. El 66 por ciento de las personas encuestadas cree que el gobierno de Barack Obama debería respetar la decisión de estos estados.

 

Ya es legal, pero…

art7880wideaYa es legal la marihuana en Colorado, pero eso no significa que todo esté conseguido. “La mejor analogía es compararla con la cerveza hecha en casa, tú puedes hacerla y compartirla con amigos pero no puedes beberla en la calle o venderla”. Así lo ve Richard Grant, director de comunicación de la agencia de turismo, Visit Denver. Si bien la ley que permite el consumo de marihuana para uso recreativo fue aprobada en noviembre de 2012, las leyes que permitan el comercio del cannabis no empezarán a trabajarse hasta el próximo año. Algunos empresarios de la zona creen que en cuanto sean establecida una legislación concreta en relación a la marihuana repercutirá muy positivamente en la economía de la región. “Es una oportunidad para que personas que prefieren consumir marihuana que alcohol y visiten Colorado ya sepan que no tienen que ir hasta un barrio de las afueras a preguntar a gente extraña para conseguir un gramo”, Matt Brown, empresario de Denver, capital de Colorado, ve de esta manera un negocio floreciente. Él, junto con otros empresarios como James Walker, han empezado a desarrollar paquetes de viaje para turistas que quieran “experimentar”. Los paquetes incluirían hospedaje en hoteles pro-yerba, tours por dispensarios y cultivos y acceso a eventos y actividades relacionadas con la marihuana. Brown concluyó: “Nuestra idea es que tú puedas aterrizar e ir a la tienda de licores, o la tienda de marihuana, o a ambas”.

 

Sweet home Alabama

537553Para la Casa Blanca no es tan grave que dos estados contradigan frontalmente las leyes federales. Más peligroso es la oleada de cambios que pueda traer aparejados en otros estados. Alabama es una de esas consecuencias. Si bien son ya 19 estados los que muestran una apertura hacia la marihuana ninguno de ellos representa a los estados sureños, tradicionalmente más conservadores y contrarios a la regulación del cannabis. Alabama es uno de estos estados sureños. En abril de 2013 la representante demócrata Patricia Todd presentaba la iniciativa 550, El Acta de Reforma del Cannabis y el Cáñamo en Alabama. Una medida que pretendería legalizar la posesión de hasta 28 gramos de marihuana y el cultivo de 12 plantas como máximo para los mayores de 21 años. Más allá de que no conlleva emparejada la aprobación de esta iniciativa su presentación en la cámara del estado si representa una amenaza real para la tradicional política de confrontación de las drogas norteamericana. Si uno de los estados sureños y conservadores aprobara una medida como ésta significaría el fin del apoyo tradicional y el colapso de uno de los bloques más interesados en mantener la política de criminalización tanto dentro como fuera de los Estados Unidos de América.

El mejor socio

Cumbre-de-las-Americas-en-Cartagena-20121Ese colapso pero a nivel internacional viene anunciado por el giro de la política de Colombia en los últimos meses. El socio tradicional de EE.UU. en Latinoamérica y teatro de operaciones donde se han implementado todos los movimientos nacidos bajo la estrategia de “ guerra contra las drogas”. El nuevo presidente, Juan Manuel Santos, ha modificado la lista de prioridades del país, dejando en un segundo plano las relaciones con la Casa Blanca. Santos, a pesar de haber participado en la etapa más pro estadounidense de Colombia, como ministro de defensa de Uribe, en su rol de presidente ha estrechado relaciones con sus países vecinos: Ecuador y Venezuela, ha relanzado nuevos acuerdos de Paz con las Farc y ha permitido, como anfitrión de la última Cumbre de las Américas, la modificación del orden del día para introducir el debate de la política de drogas. Si bien su gobierno no ha mostrado una modificación en firme de su legislación sobre drogas, el simple hecho de alejarse del discurso estadounidense y fomentar el debate sobre las políticas de drogas en Latinoamérica es un golpe de efecto más que suficiente para venir del país que más ha invertido en la guerra contra el narcotráfico y que más ha sufrido con esta guerra.

 

Chile ya no es Chile

1256219808127_fOtro de los socios históricos de EE.UU. en Suramérica es Chile. Desde el golpe militar de 1973 los distintos gobiernos chilenos, democráticos y dictatoriales, han seguido al pie de la letra la mayoría de los preceptos planteados por la Casa Blanca. Es por eso que ya se ve como un triunfo en los sectores cannábicos la reciente aprobación por 18 votos a favor y uno en contra el inicio del debate para analizar la posibilidad de autorizar el autocultivo de marihuana para uso personal y terapéutico. El pistoletazo de salida de esta iniciativa no significa su aprobación final pero esta enmienda promovida por los senadores Fulvio Rossi y Ricardo Lagos Weber es claramente una derrota diplomática del gobierno estadounidense en otro de sus tradicionales aliados. Lagos Weber afirma: “El tema que hay que entender es que cuando tú permites el autocultivo estás atacando la compra ilegal, el narcotráfico, porque le reduces el mercado al narcotraficante, porque tú puedes tenerlo”. El padre del Senador chileno, el ex presidente del mismo país, Ricardo Lagos, en una entrevista reciente a El País, profundizaba en este asunto. En primer lugar, el ex presidente, férreo defensor del sistema económico neoliberal impuesto desde EE.UU., apuesta porque la presión desde dentro del propio país hará que Obama rectifique en la guerra contra las drogas y en segundo lugar plantea dos tipos de América actualmente, la que crece económicamente y la que permanece estancada, y utiliza como ejemplo de la primera al recién electo presidente de México: Enrique Peña Nieto.

 

El juego mediático

Combate-al-narco-prioridad-de-EPNEs curioso y contradictorio que uno de los ex gobernantes que cuestiona la política de guerra contra el narcotráfico impulsada por EE.UU. ponga como ejemplo de buenas prácticas económicas al gobierno que más impulso da a esta práctica. No hay diferencias en las estrategias contra el narco del presidente Peña Nieto y su predecesor: Felipe Calderón. Más de mil asesinatos al mes según datos oficiales, el ejército patrullando las calles de las principales ciudades, denuncias de corrupción, combates a plena luz del día. La única diferencia es que esos eventos ya no aparecen en los medios. Se ha conseguido una paz mediática, pero todo sigue igual, o peor. Mientras los principales medios, Televisa y Tv Azteca, no se hacen eco, los medios pequeños y ciudadanos son objeto de ataques y presiones por parte del crimen organizado y el estado. Artículo 19 es una organización no gubernamental que trabaja por la libertad de expresión, en uno de sus informes más recientes afirma que en el primer trimestre de mandato de Peña Nieto las agresiones a profesionales de la comunicación han aumentado un 11 por ciento, contabilizando hasta medio centenar en los primeros meses de 2013. Sólo 19 de ellas se deben al crimen organizado. La organización concluye su informe: “La impunidad con la que operan los agresores de la prensa fomenta los ataques contra la libertad de expresión e impone el silencio a los medios de comunicación como política editorial”. Como contrapunto las declaraciones del jefe de policía de Ciudad Juárez, Julián Leyzaola: “Lo único que están haciendo (los periodistas) es que ellos mismos construyan su propia tumba”. Éste es el ejemplo de las buenas prácticas en Latinoamérica para Ricardo Lagos.

 

Un camino largo

cultivatusderechosSalvo en el caso mexicano, el resto de países nos muestran un claro ejemplo de fisuras en el planteamiento tradicional de combate al narcotráfico. Fisuras que aún no han tumbado pero sí han debilitado el poder de los EE.UU. para implantar una estrategia de guerra que ha socavado la democracia y la seguridad de muchos países latinoamericanos en los últimos 40 años. Si bien estamos muy lejos todavía de anunciar el fin de esta estrategia hay autores que apuntan a un cambio discursivo que concluya en un cambio lento de las políticas de las principales instituciones globales como la OEA, Naciones Unidas o la propio Unión Europea. Si bien ese camino todavía es largo es importante seguir de cerca las pequeñas iniciativas que también están surgiendo en los países latinoamericanos y en los estados de EE.UU. Cambios legislativos que ponen en jaque la macro política y obliga a estas instituciones a replantear su estrategia. En ese sentido volver a referir a la pequeña República Oriental del Uruguay. País que desde 2009 interpela a la Comisión de Estupefacientes de Naciones Unidas a que cambie su categorización de las drogas donde afirma que la marihuana es tan peligrosa como la heroína. Este pequeño país mantiene desde hace un año una línea de debate abierta con la sociedad civil de su país para legalizar el consumo, la posesión y el cultivo en sus fronteras, lo que la volvería a convertir en un referente de políticas públicas y derechos sociales, así como lo fue durante el siglo XX.

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