¡Ya es legal!

(( NarcoAmérica ))

publicado en Noviembre de 2012 en Yerba

El 6 de noviembre de 2012 en los Estados Unidos de Norteamérica no sólo será recordado por el día en que el primer presidente afroamericano renovó su mandato, también porque ese mismo día se aprobaron dos consultas para legalizar el uso de la marihuana con fines recreativos en dos estados de la Unión. El estado de Colorado y el estado de Washington, con poco más del cincuenta por ciento de votos a favor, se convirtieron en los primeros territorios de Norteamérica donde fumar marihuana es legal para todas aquellas personas mayores de 21 años. Dos años después de la Cannabis Act en California la despenalización es un hecho en EE.UU. Un paso fundamental para alcanzar la normalización del cannabis en el resto del mundo.

Un tsunami regulador

Mientras que a principios de 2012 el gobierno federal se empeñó en criminalizar las leyes estatales de consumo terapéutico, diferentes iniciativas a nivel político siguieron surgiendo por todo el territorio nacional. A los 16 estados más el Distrito de Columbia cuya legislación contempla el consumo terapéutico de la marihuana se le unió el 1 de junio el estado de Connecticut, en la costa este americana. El día 12 del mismo mes, en la costa oeste, el estado de Washington anunció los dispensarios que podrían distribuir marihuana con fines medicinales. Algo que ya era legal en el estado pero donde no existían lugares habilitados para su comercialización. Tres días después, de nuevo al otro lado del país, en la costa atlántica, Rhode Island despenalizó la posesión de pequeñas cantidades de marihuana, y el estado de Nueva York despenalizó el uso de marihuana en lugares públicos. En Illinois y Nuevo Hampshire se empezó a discutir la despenalización y en Colorado, Washington, Montana, Massachusetts, Arkansas y Oregón se convocaron consultas populares para el uso terapéutico y el uso recreativo. Con estos datos, el Proyecto de Políticas sobre Marihuana (MPP por sus siglas en inglés) inició a finales de año la campaña: 28 para 2014. Un proyecto que busca que 28 de los 50 estados del país norteamericano legalicen la marihuana al menos para uso terapéutico. Morgan Fox, jefe de comunicaciones del MPP, declaró a los medios de comunicación: “Si hay la misma actividad el año próximo, no creo que sea para nada difícil hablar de 28 estados para 2014”.

 

El Estado Centenario

El apodado “Estado Centenario”,Colorado, fue admitido a la Unión en 1876 en el centenario de la Declaración de Independencia de los EE.UU, ha pasado a convertirse en el primer estado que aprueba el consumo y cultivo de marihuana para uso recreativo. Conocido por tener los picos más altos de las Montañas Rocosas, el estado de Colorado le debe su nombre al río Colorado, llamado así por los primeros colonizadores españoles. Sus cinco millones de habitantes se enfrentaron el pasado noviembre a la consulta para legalizar el uso recreativo de la marihuana. El 54 por ciento estuvo de acuerdo con la medida. A partir de ese momento los residentes de este estado mayores de 21 años podrán tener hasta 28,5 gramos de marihuana (una onza) para consumo propio y tener hasta seis plantas para cultivarlas en “un espacio cerrado y seguro”. Además se emplazó a que el gobierno estatal desarrollara una legislación para poder regular la producción, distribución y venta de la marihuana e implantar un impuesto para estas actividades. Las autoridades esperan recaudar a través de este impuesto entre cuatro y 22 millones de dólares al año y ya se han comprometido a destinar los primeros cuatro millones de dólares recaudados cada año a la construcción de escuelas públicas en el estado. La legalización no sólo afecta a la marihuana en sí, sino también al comercio de todos los productos derivados de ella.

 

El Estado “Siempreverde”

No confundir con la capital de los EE.UU. también del mismo nombre pero dentro del Distrito de Columbia: Washington D.C. El estado de Washington es el estado más al norte en la costa oeste. Conocido como el estado Siempreverde (Evergreen State) debido a sus enormes bosques de coníferas, de hoja perenne; el nombre le viene que ni pintado para ostentar el título de segundo estado norteamericano en legalizar la marihuana con fines recreativos. Días antes de la votación sus partidarios defendían la iniciativa afirmando en Seattle, la capital del estado, que la venta de marihuana para uso recreativo podría contribuir a que las leyes sobre drogas fueran más razonables, evitar miles de arrestos anuales y permitir la recaudación de cientos de millones de dólares en tasas para ayudar a financiar la educación y la salud públicas. Quizás gracias a este mensaje, el prejuicio de muchos votantes quedó a un lado en la consulta donde el 55 por ciento del electorado aceptó la iniciativa. Con la victoria del “sí”, y al igual que en Colorado, los mayores de 21 años pueden tener en posesión hasta una onza (28,34 gramos) de marihuana, y el control del comercio y consumo de cannabis será responsabilidad del organismo público que ahora mismo controla el tabaco y el alcohol. En la primera propuesta aprobada se plantea ya que el coste del gramo oscilará los 12 dólares y que de ellos el 25 por ciento corresponderá a impuestos estatales. Felicidades a los usuarios y ciudadanos del estado Siempreverde.

 

Hacia una mayoría legal

Tras la cita electoral de noviembre el panorama en los Estados Unidos queda de la siguiente manera: en 18 estados el uso médico del cannabis está legalizado. Alaska, Arizona, California, Colorado, Connecticut, Delaware, Hawai, Maine, Massachusetts, Michigan, Montana, Nevada, New Jersey, Nuevo México, Oregon, Rhode Island, Vermont y Washington, además del Distrito de Columbia, sede del gobierno federal estadounidense permiten el uso de la marihuana con fines terapéuticos; 14 estados más donde la posesión de marihuana conlleva penas civiles pero no penales; y en Colorado y Washington si eres mayor de 21 años es legal la posesión, el consumo y el cultivo.. Para el jefe de comunicaciones de la MPP, Morgan Fox, la situación no puede ser mejor: “Hemos alcanzado un punto clave. Más de la mitad de los estadounidenses creen que la marihuana debería ser manejada de la misma forma que el alcohol y el tabaco. Al regularla, podremos asegurar que los criminales no controlen el mercado”. Con los últimos cambios más de un tercio de la población de los EE.UU. vive en un estado donde la marihuana es legal para uso terapéutico. Aunque los datos son muy positivos hay quien aún no levanta las campanas al vuelo; Ethan Nadelmann, director de la organización Drug Policy Alliance, se expresaba así en un comunicado: “Los ciudadanos están más o menos divididos , pero cada vez se inclinan más a favor de una regulación responsable de la marihuana en lugar de las costosas e ineficaces políticas prohibicionistas”. La actitud de Ethan se debía al rechazo, en esta misma cita electoral, de la propuesta presentada en Oregón, similar a la aprobada en Colorado y Washington. En el caso de Oregón sólo un 44 por ciento de los votantes apoyó la legalización para fines recreativos de la marihuana.

La respuesta de Obama

Mientras todo esto ocurre en los Estados, el gobierno federal mantiene en su legislación la prohibición absoluta de la marihuana. Desde 1937 las autoridades a nivel nacional prohíben y persiguen el cultivo, el consumo y la comercialización de la yerba en todo el territorio nacional y desde 1974 lo hacen a nivel internacional a través de la llamada “guerra contra las drogas”. El presidente y premio Nobel de la Paz, Barack Obama, reconoció hace años haber consumido marihuana en su juventud pero su sinceridad no implicó un cambio en la política de drogas desde que es presidente. A principios de año respaldó diferentes operaciones de incautación y registro de dispensarios en la costa oeste por parte de fuerzas federales, y en la pasada cumbre de las Américas celebrada en Colombia afirmó que el debate sobre las drogas es algo “legítimo” pero donde dejó claro que “legalizar las drogas no es la respuesta”. La situación actual pone en jaque la autoridad federal frente a la estatal, ya que la legislación de Colorado y Washington contradice directamente las leyes sobre drogas de la Unión. Para el analista en política legislativa Robert Capecchi del MPP esta situación es “muy parecida a cuando Nueva York rechazó la prohibición federal contra el alcohol, lo que ocurrió antes de que la misma fuera levantada por el gobierno federal”. “A nivel general, la gente comienza a pensar que la marihuana no es tan dañina como el gobierno federal y los estados quieren que creamos. Es más segura que el alcohol”. A pesar de todo hay quien no mira al futuro de manera tan optimista y espera con recelo la respuesta del gobierno de Obama, ya no sólo por la contradicción interna en la legislación, sino por la presión que el país sufrirá a partir de ahora de la comunidad internacional.

 

La preocupación de Naciones Unidas

No se han hecho esperar mucho más tiempo las reacciones en contra a nivel internacional. El primer organismo que ha hecho pública su disconformidad ha sido la Organización de Naciones Unidas (ONU). Según el organismo internacional el resultado en las votaciones en Colorado y Washington violaría los tratados internacionales: “Esos acontecimientos constituyen una violación de los tratados de control internacional de drogas, y representan una gran amenaza para la salud pública y el bienestar de la sociedad mucho más allá de esos estados”. Raymond Yans, presidente de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), órgano dependiente de Naciones Unidas, alertaba días después del referendo: “La legalización del cannabis en esos estados enviaría señales erróneas y confusas para los jóvenes y la sociedad en general, dando la falsa impresión de que el abuso de drogas puede considerarse normal e incluso, más preocupante aún, seguro”. Para el experto belga la nueva legislación vulnera el comunicado emitido en Viena por la Convención antidrogas de 1961 donde los países participantes se comprometían a limitar el uso del cannabis a los campos médicos y experimentales. Para Yans la preocupación principal deben ser los jóvenes: “El cannabis en el mercado ilícito hoy en día es mucho más peligroso que el que existía en los años 60 o 70”. Una preocupación respetable viniendo de un experto de Naciones Unidas, pero que demuestra el particular celo de la ONU hacia la legalización de las drogas blandas. Un celo, argumentado en la seguridad de los jóvenes, que no se muestra igual de insistente a la hora de afrontar otros temas más dañinos, como por ejemplo, el bombardeo y asesinato sistemático de la población palestina por parte del ejército de Israel a lo largo de más de 60 años. Si creen conveniente presionar a los EE.UU. por faltar a tratados internacionales, podrían empezar por el conflicto en Oriente Medio que causa más muertes entre jóvenes y adultos que la legalización de la marihuana.

 

México dividido

Uno de los países más afectados por este cambio en la legislación estadounidense es su vecino del sur: México. Desde el anuncio de los referendos las reacciones políticas han sido de lo más diversas. El mismo jueves que se celebraba la consulta en EE.UU. un grupo de diputados de izquierda presentó un proyecto de ley para legalizar la producción, venta y consumo de la marihuana en México. Una propuesta que buscaba más escandalizar que salir adelante. Fernando Belaunzarán, uno de los promotores, declaró: “La pregunta que ahora nos debemos hacer es, ¿tenemos que mantener esta guerra tan costosa para impedir que pase una sustancia que ya está permitida en Estados Unidos?”. El Partido de la Revolución Democrática (PRD) del que es diputado Fernando Belaunzarán estima que la guerra que vive actualmente México ya ha costado la vida a más de 80 mil mexicanos desde que empezara a finales de 2006 y a la que el gobierno estadounidense apoya con dinero, recursos humanos y material bélico. Por otro lado el embajador mexicano en Washington DC, Arturo Sarukhán y amigo del presidente saliente, Felipe Calderón, afirma: “Es muy difícil para la opinión pública en México y para ciertos políticos entender por qué México está dedicando recursos para prevenir el tráfico de marihuana si dos estados ahora legalizaron su uso recreativo”. La relación entre los Estados Unidos, principal consumidor de marihuana e impulsor de la guerra contra el narcotráfico, y México ha sido determinante para entender la situación actual del país mexicano. El recién electo presidente en México, Enrique Peña Nieto, no tiene dudas al respecto: “Se trata de tener el enfoque de que la responsabilidad es también compartida con Estados Unidos, que es un gran consumidor de drogas y vende armas que con gran facilidad llegan a territorio mexicano. No podemos simplemente decir que las drogas se producen en México y (el tráfico) es responsabilidad de los mexicanos”. El actual presidente se declara “admirador” de su predecesor en el cargo, Felipe Calderón, y defiende la decisión que tomó éste último militarizando el país y declarando la guerra contra los cárteles. Tras cuatro años de escándalos, barbaridades y más de 80 mil muertos, lo único que ha dejado claro esta guerra es la cantidad de instituciones y personas que se han enriquecido en estos años, y apuntando al interés puramente económico como principal causante y promotor del conflicto mexicano.

 

El negocio de la marihuana

Si la guerra se mueve por y con el interés económico, quizás una buena forma de pararla sea también a través de suculentos beneficios. El sitio financiero MarketWatch comienza a señalar el negocio de la marihuana como una opción atractiva para inversores. La legalización en Washington y Colorado así como el cada vez mayor uso terapéutico en otras entidades del país ha convertido al cannabis en un atractivo producto financiero. Firmas de análisis financiero especializadas en nuevos mercados calcularon el valor de la industria de la marihuana medicinal en Estados Unidos en mil 700 millones de dólares en el año 2011. Todo ello sin contar los beneficios vinculados al cultivo y la comercialización, aún ilegales en la nación, refiriendo todos los datos a los réditos derivados de la venta de seguros, servicios legales, medicinas y equipos tecnológicos aplicados a la marihuana. Entre las principales empresas en el sector destacan: Medbox, dedicada a la fabricación de máquinas para distribuir dosis de marihuana; Steep Hill, un laboratorio encargado de calcular la calidad del producto; Medical Marijuana, consultora que da información para ingerir el producto; Plum, vaporizador que elimina olores y humos; o Savitex, medicamento con la sustancia activa que produce el cannabis. Una expansión que se ve apoyada por la nueva normativa aprobada en Colorado y Washington pero que depende totalmente de la respuesta del gobierno de Barack Obama a partir de ahora. En lo que va de año han sido clausurados más de 500 dispensarios por autoridades federales en estados donde la marihuana medicinal es legal, mientras el tráfico de armas y el lavado de dinero procedente del narcotráfico sigue siendo algo cotidiano en la frontera de EE.UU. y México. Por lo pronto celebremos este primer paso para la legalización en el resto del mundo. Los millones de ciudadanos de Colorado y Washington ya pueden presumir de ello.

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