2012: legalización y barbarie

(( NarcoAmérica ))

publicado en Octubre de 2012 en Yerba

2012 ha sido un año lleno de novedades dentro del mundo de las drogas en el continente americano. Diferentes iniciativas se han lanzado este año con intención de regularizar la marihuana pero también se han incrementado los esfuerzos en contra de su legalización. La guerra comenzada hace 40 años desde los EE.UU. está viviendo un momento de gran intensidad en el país vecino, México, donde la cifra de muertos supera las 60 mil personas. El propio gobierno federal de Obama comenzó a mediados de año una campaña en contra de las leyes de marihuana terapéutica de los estados de la costa oeste cerrando dispensarios y persiguiendo a activistas. Pero este año también ha sido el año en el que Uruguay ha empezado los debates para llevar un proyecto de ley para regularizar el cannabis en su territorio o donde tres estados norteamericanos han recogido el testigo de la Cannabis Act de California para legalizar la posesión de la marihuana para todas las personas mayores de 21 años. En medio de la peor crisis mundial que se ha conocido aparecen nuevos actores en el negocio de las drogas y nuevos movimientos que nos llenan a la vez de esperanza y de miedo.

Bancos Malos

En el mes de julio el Senado de los EE.UU. denunció a los bancos británicos HSBC y Standard Chartered por permitir transacciones en el sistema financiero estadounidense de terroristas y traficantes de drogas. Esta denuncia fue consecuencia directa de la investigación que, meses antes en México, llevó a las autoridades a descubrir que uno de los principales socios del cártel de Sinaloa, el ciudadano chino Zhenli Ye Gon, contaba con importantes cuentas en la filial mexicana de HSBC. El reporte del Senado señaló cómo ejecutivos del propio banco avalaron al narcotraficante para justificar sus continuos movimientos de activos. Posteriormente estos ejecutivos aludieron al engaño para justificar este aval. Las investigaciones desarrolladas desde ese momento en el sistema financiero estadounidense, causante de la crisis económica y social que se vive actualmente en el mundo, desveló que otras entidades financieras permitían, gracias a la ausencia de control, que otros grupos ligados al narcotráfico se dedicaran al lavado de dinero en el territorio de EE.UU. Los implicados: el JP Morgan Chase y el Bank of America, donde organizaciones clasificadas como terroristas por el gobierno “gringo” y el cártel de los Zetas, uno de los grupos mafiosos más violentos del mundo, utilizaran cuentas en estos bancos para el lavado y la inversión en otras actividades como por ejemplo los caballos de carreras. Algo que nos recuerda la operación “Fast and Furious” del pasado año donde las “ausencias de control” de las instituciones estadounidenses permitieron el lavado de dinero y el tráfico de armas en beneficio de los cárteles.

 

La savia del crimen

En mayo de 2001 William Schroeder, ex jefe de la Unidad de Confiscaciones de la Oficina Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI), alertaba en la publicación Law Enforcement Bulletin que la banca estadounidense blanqueaba una importante porción del dinero que se lava cada año en todo el mundo. En el artículo Money Laundering: A Global Threat and the International Community´s Response, el funcionario detalla: “Legisladores de Estados Unidos consideran que no sólo la cantidad oscila de 500 mil millones a1 billón de dólares, sino que (…) la mitad es lavada a través de los bancos estadounidenses”. Para Schroeder la globalización y el libre mercado han permitido que los grandes blanqueadores de divisas puedan desviar miles de millones de dólares de las economías de todo el mundo sin fiscalización, permitiendo el auge de las grandes mafias del crimen organizado. “Los delincuentes lavan dinero por tres razones. Primera porque el dinero representa la sangre que da vida a la organización criminal en busca de lucro financiero para así cubrir sus gastos operativos, renovar inventarios, comprar servicios de funcionarios corruptos, escapar a ser detectados, para servir a los intereses de la empresa ilegal y para pagar un estilo de vida extravagante”.

 

La guerra continúa

Para el nuevo presidente de México, Enrique Peña Nieto, la globalización y el libre mercado no son problemas: “el gobierno que habré de encabezar será un permanente promotor del libre comercio”. Así anunció en una reunión con empresarios en su primera gira por Europa en el mes de octubre. Ante el tema de las drogas Peña Nieto también tiene una opinión muy definida. En la gira algunos periodistas le preguntaron por la posible legalización de las drogas como forma de combatir el narcotráfico y en concreto por la iniciativa uruguaya presentada por el ejecutivo de José Mújica. El nuevo mandatario mexicano respondió: “Creo que un esfuerzo aislado en este propósito difícilmente podrá tener éxito. Sinceramente, no estoy convencido. Porque sí de algo estoy convencido: la permisión en el consumo de ciertas drogas blandas favorece para que quienes sean consumidores tarde o temprano terminen consumiendo, por los efectos nocivos correspondientes a su salud, drogas muchos más dañinas”. Es curioso que para el gobernante azteca la legalización le suscite tanta desconfianza después de tomar el control de un país que tras seis años de lucha contra el narcotráfico acumula más de 60 mil muertos. El nuevo presidente comparte la estrategia de confrontación con el saliente y también comparte con el saliente que ambos dos llegaron a la presidencia de México a través de unas elecciones plagadas de fraudes y apadrinados por grandes corporaciones bancarias y mediáticas. “El estado mexicano está en la obligación irrenunciable de recuperar control territorial e imponer la ley con toda su fuerza en esos lugares que se ha perdido”, para Enrique Peña Nieto no hay otro camino posible.

 

En pos de la Cannabis Act

El gobierno federal de EEUU comparte la tesis de la confrontación y la guerra con su homólogo mexicano, siendo el propio gobierno “gringo” el que la iniciara hace ya cuarenta años. Pero dentro de los Estados Unidos de América no todo el espectro político comparte esta opinión. 17 estados dentro de los 50 que componen EE.UU. tienen leyes que permiten el uso terapéutico del cannabis y varios de ellos han despenalizado la posesión de marihuana, reduciendo la pena a una pequeña multa. A finales de 2012 algunos de estos estados no quisieron quedarse sólo ahí. Siguiendo la estela de la Cannabis Act, el referendo para la legalización de la marihuana celebrado en California a finales de 2010, que se quedó por muy pocos puntos de aprobar la despenalización del cannabis en el estado norteamericano, otros tres estados: Washington, Colorado y Oregón han puesto sobre la mesa sendos referendos con el fin de que los ciudadanos decidan si se legaliza la posesión legal de pequeñas cantidades de marihuana para cualquier persona mayor de 21 años de edad e incluso cobrar impuestos sobre su venta. Una posible ley que entrará en contradicción con las leyes federales de drogas pero sobre la que las autoridades del país aún no se han expresado. La realidad es que un número cada vez más importante del electorado estadounidense ve con buenos ojos la posible legalización. Según la empresa consultora Gallup el porcentaje actual de ciudadanos de los EE.UU. que estarían a favor de la legalización es del 50 por ciento, mientras que en 1969 ese grupo sólo representaba el 12 por ciento de la población. Una sensibilidad apoyada por los cerca de 20 años de legalidad terapéutica en California y otros estados que han desmentido en estos años la mayoría de argumentos apocalípticos. Aquellos que el actual presidente mexicano sigue enarbolando para justificar la continuidad de la guerra.

 

Sinaloa en Madrid

Mientras esto ocurre en el “Nuevo Continente”, hay quien, desde España, sigue asistiendo pasivo a estas decisiones que parece sólo atañen al continente americano, pero como afirmaba el ex agente del FBI, William Schroeder, no sólo el libre mercado sino también la globalización contribuye enormemente al desarrollo de los grandes cárteles, así como su expansión. Es esta globalización la que permitió que el pasado mes de agosto a las puertas de un lujoso hotel de Madrid agentes del Cuerpo Nacional de Policía detuvieran a cuatro integrantes del cártel de Sinaloa. Uno de ellos, Jesús Gutiérrez Guzmán, el primo del Chapo. Joaquín Guzmán Loera, alias el “Chapo”, es el jefe del cártel de Sinaloa, multimillonario y una de las 100 personas más influyentes del mundo según la revista Forbes. Un mes antes de esta detención, en el puerto de Algeciras, la policía se incautó un contenedor con 373 kilos de cocaína de gran pureza en lo que sería una de las primeras operaciones del cártel de la familia Guzmán en Europa. Para Eloy Quirós, jefe de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco), el poderoso cártel mexicano pretende hacerse con el control del mercado europeo de cocaína y desplazar así a los grupos colombianos que todavía operan con sus antiguos nexos en los puertos gallegos. Un mercado, el europeo, que, en términos porcentuales, tiene mayor demanda que el estadounidense y donde además el precio de la droga es más elevado.

 

Política y narcotráfico

Los detenidos en Madrid pretendían asentarse en la capital española para organizar desde aquí la nueva red de distribución en el “Viejo Continente” a través de España. Para ello habían empezado cambiando la vieja fórmula de contrabando instaurado décadas antes por los cárteles colombianos y gallegos asociados. Los envíos en vez de realizarse en una sola vez, se irían haciendo en pequeños paquetes para evitar los grandes decomisos que afectan profundamente a la economía de los grupos criminales. En 2007, en una operación conjunta entre el Cuerpo Nacional de Policía y el FBI, se descubrió un envío en alta mar de más de 3 mil kilos de cocaína. Tras esta incautación las agencias de seguridad continuaron con la investigación hasta localizar a la célula del cártel en España en 2011 y su posterior detención en 2012. Para el fiscal jefe de la Fiscalía Especial Antidroga de la Audiencia Nacional, José Ramón Noreña, la presencia de la más poderosa mafia mexicana en el territorio crea inquietud: “Evidentemente, el panorama es preocupante, pero sé que las Fuerzas de Seguridad trabajan para evitarlo”. Curiosamente uno de los detenidos junto al primo del Chapo era abogado y ex candidato a diputado al congreso nacional por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), partido del actual presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, incluso días después de su detención se filtraron fotos en las que se veía a ambos, ex candidato y actual presidente, en actitud amistosa en un evento público. Una amistad peligrosa, ahora también para los ciudadanos europeos.

 

Del cine a la realidad

También en España, pero más al norte, en la ciudad de San Sebastián, el director Oliver Stone presentó su última película: “Salvajes”. Un largometraje en el que dos exitosos jóvenes norteamericanos impulsores de un negocio legal de marihuana tendrán que vérselas con las terribles mafias del narcotráfico mexicanas cansadas de la competencia ejercida por los jóvenes y su hermosa novia. Una película que ha recibido una buena acogida entre el público pero que ha dejado a más de uno decepcionado por la forma en la que el cineasta escapa de su clásica representación de la violencia, el director justifica así este cambio: “La única razón por la que me he impuesto a mí mismo un límite es por la calificación que recibirá en EE.UU. Pero quiero enseñar la violencia que nos invade. Desde 2006, en México han asesinado a 50 mil personas, cifra que ha superado a los muertos en Vietnam; toda la violencia que ha llegado a raíz de la guerra de Irak; las torturas de Guantánamo…” Stone quiso aprovechar la oportunidad ante los medios para no sólo comentar su nueva película, también dejar claro su posicionamiento frente al controvertido tema de las drogas: “Siempre me he mostrado a favor de la legalización de las drogas, algo que ya demostré hace tiempo en Platoon, en la que reflejé como la gente podía vivir bien con drogas. Lo que existe hoy es una guerra muy hipócrita porque a los dos contendientes solo les interesa el dinero. El gobierno de los Estados Unidos ha gastado una fortuna de más de 50 billones de dólares desde 1972, año en el que comenzó esta guerra, sin obtener ningún resultado. No he negado nunca que yo consumo marihuana y, a pesar de ello, me considero un ciudadano responsable, con mi familia y pagando mis impuestos. Nunca nadie va a ganar esta guerra porque ningún político se atreverá a denunciar lo que está pasando, igual que en la guerra contra el terror porque el que lo haga sabe que va a tener que pagar un precio muy alto”. Como conclusión, el director de Salvajes termina: “La marihuana es sana y me parece un excelente regalo de los dioses para las personas. No hay que convertirla en un arma y eso es lo que reivindica la película”.

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