Nuevo presidente, misma guerra (o peor)

(( NarcoAmérica ))

publicado en Septiembre de 2012 en Yerba

Mientras en los últimos meses diferentes países latinoamericanos como Uruguay, Chile o Bolivia se replantean su legislación sobre drogas y la manera de enfrentar a las grandes mafias del narcotráfico; otros países de la región continúan apostando por la vieja fórmula de confrontación directa contra las drogas. El caso más paradigmático es el de México. Tras seis años de guerra abierta contra los cárteles el país azteca acaba de vivir unas elecciones presidenciales que han traído consigo un cambio del color político en el poder. Algo que no ha provocado a su vez un cambio en la política frente a las drogas. Más de lo mismo en un país que ha superado las 60 mil víctimas mortales vinculadas a esta guerra, y que lejos de acabar con este enfrentamiento entre los cárteles, gobierno y ciudadanía, no dejan de aparecer nuevas pruebas del aumento del poder e influencia de las mafias del narcotráfico.

La guerra que comenzara en 2006 el ex presidente mexicano Felipe Calderón Hinojosa, ganador en las elecciones de 2006 gracias a un fraude legalizado, ha traído consecuencias muy alejadas de los objetivos iniciales: más de 60 mil víctimas mortales (fuentes no oficiales elevan esta cifra por encima de las 150 mil víctimas); las reiteradas apariciones del Chapo Guzmán en la revista Forbes como uno de los hombres más ricos del mundo; los vínculos de políticos y narcotraficantes; la presencia de militares estadounidenses trabajando en territorio mexicano; los nexos del narco con empresas multinacionales; el tráfico de armas a través de agencias estadounidenses; la diversificación delictiva de los antiguos cárteles; la expansión territorial de las mafias hacia Centroamérica y África; y una larga lista de hechos que durante estos años de lucha contra las mafias ha desmontado las tesis oficiales sobre la guerra. El supuesto avance de la legalidad frente a los grupos criminales ha sido un espejismo apoyado en contadas detenciones de grandes capos y algunos efectos mediáticos, pero los cárteles, lejos de desinflarse, han ganado capacidad de maniobra y fuerza en estos años. Una realidad que con la llegada del nuevo presidente (también bajo sospecha de fraude en la elección) puede acentuarse, y así lo reflejan las últimas noticias aparecidas tras proclamarse vencedor.

 

 

Una frágil democracia

El 30 de Agosto de 2012 Enrique Peña Nieto fue declarado ganador en las elecciones presidenciales mexicanas. Con él el Partido Revolucionario Institucional (PRI) volvió al poder tras 12 años de ejecutivos del partido de acción nacional (PAN, partido de derecha neoliberal). Con Peña Nieto se vive la vuelta al gobierno que protagonizó la llamada “dictadura perfecta”, ya que el PRI gobernó durante 70 años ininterrumpidos en México en una falsa democracia que vivió los episodios más negros de la guerra sucia en América Latina. Con un 38 % de los votos frente a un 31% del candidato de izquierda Andrés Manuel López Obrador del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Enrique Peña Nieto consiguió la victoria en unas elecciones plagadas de irregularidades: robo de urnas por parte de policías, disparos contra votantes, desapariciones de funcionarios con votos, relleno de urnas, enfrentamientos entre grupos rivales en colegios electorales y asesinatos. De las denuncias de todo el país el 46% se referían a compra de votos, el 30% irregularidades en papeletas y el 19% debido a propaganda ilegal o acarreos masivos. A pesar de todos estos datos el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación desestimó estas irregularidades y dio por buena la victoria del priista. Para documentar estas irregularidades la creciente participación ciudadana en México habilitó la página 2012.contamos.org.mx. Una web donde se pueden consultar todas las denunciadas documentadas en todo el territorio nacional durante las jornadas electorales por activistas y ciudadanos.

 

El nuevo flamante presidente

Nada de esto impidió a Enrique Peña Nieto convertirse en el nuevo presidente de México. Un presidente con claros y estables nexos con los grandes conglomerados mediáticos mexicanos, especialmente con el gigante del entretenimiento Televisa. También con otros grupos del mundo empresarial y financiero internacional que han apostado por el candidato del PRI como su mejor opción para la presidencia. El nuevo presidente, que prometió durante su campaña sentarse a negociar con los cárteles mientras que felicitaba a su predecesor en el cargo por su estrategia de confrontación, se encuentra con un país devastado en la calle pero con uno de los índices de crecimiento macroeconómico más alto del mundo. En estos momentos México se encuentra entre las 20 primeras economías mundiales, y eso no se le pasa por alto a su principal socio y vecino del norte, EEUU, que no quiso perder la oportunidad de dejar claro al recién estrenado presidente su posicionamiento frente al problema de las drogas. La Secretaria de Seguridad Interior de los Estados Unidos de América, Janet Napolitano, afirmó en una reciente entrevista que es hasta de “sentido común” el deber de mantener la lucha contra el narcotráfico por encima de errores o tropiezos que ésta ha tenido en el pasado. “Errores y tropiezos” así como contradicciones que sin duda siguen y seguirán teniendo en esta lucha y que para la secretaria estadounidense no conllevan de ninguna manera un replanteamiento de la estrategia.

 

La CIA en México

Una semana después del comunicado de Napolitano un vehículo diplomático estadounidense fue emboscado a 50 kilómetros al sur de la capital mexicana. Los ocupantes resultaron heridos a consecuencia del ataque pero ninguno de gravedad gracias al blindaje del auto. No pasaría de un incidente más de los que diariamente ocurren derivado de la guerra contra el narcotráfico si no fuera porque, según desveló The New York Times y el diario mexicano La Jornada, los ocupantes del coche emboscado eran oficiales de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) que iban junto a un capitán de la Marina mexicana. Sus asaltantes formaban parte de un cuerpo de élite de la Policía Federal (PF) de México encargado de la delincuencia organizada. Los agentes estadounidenses se dirigían a una base de la Marina cercana donde se realizan labores de inteligencia e investigación dentro del marco de la Iniciativa Mérida contra líderes del narcotráfico. En un principio se difundió la información de que el ataque fue fruto de un error, aunque posteriormente se ha señalado al grupo de los Zetas como responsables del atentado contra los agentes de inteligencia. Han sido detenidos 12 policías federales como responsables del ataque, todos forman parte del grupo de élite creado por el ex presidente Felipe Calderón para la lucha contra el narcotráfico, todos ellos pasaron “duras” pruebas de confianza para evitar la infiltración del narco. Nada es suficiente para evitar la corrupción de los funcionarios públicos en todos los niveles, uno de los principales problemas de las instituciones mexicanas. Este asalto tiene lugar meses después de que otros funcionarios estadounidenses sufrieran una emboscada similar en Tamaulipas. Ambos asaltos con escasa difusión mediática.

 

El canal de las estrellas

El Grupo Televisa es el conglomerado mediático más grande de América Latina y uno de los mayores del mundo. Con 258 estaciones sólo en México e intereses en gran parte del mundo (el canal de tv española La Sexta pertenece a Televisa en un 40%). Su actual presidente Emilio Azcárraga, nieto del fundador, es además propietario del Banco Nacional de México (Banamex) que en 2001 se fusionó con la plataforma financiera internacional Citigroup. La relación entre Televisa y Peña Nieto ha sido denunciada en muchas ocasiones, no sólo por la aparición constante del ex gobernador en la emisora o la boda de éste con una de las actrices estrellas del canal: Ángela Rivera. En 2008 el grupo Televisa financió los espacios publicitarios y el quinto informe de gobierno del entonces gobernador del estado de México. Ya en 2012, el rotativo británico The Guardian sacó a la luz una trama que relacionaba pagos al grupo de comunicación por parte del candidato a la presidencia por el PRI además de un complot con Tv Azteca, otro gigante mediático mexicano con intereses en la banca, con la intención de impedir la elección del candidato de izquierda Andrés Manuel López Obrador. Una estrategia llevada a cabo con anterioridad en 2012 que llevó al poder mediante un fraude al ex presidente Calderón, principal impulsor de la guerra contra el narco.

 

Televisa y Narco

En agosto de 2012, días después de la elección del nuevo presidente, una caravana compuesta por seis unidades móviles con los distintivos de Televisa fue detenida en la frontera entre Nicaragua y Honduras mientras se dirigían a Costa Rica. La persona al frente de este convoy era Raquel Alatorre Correa, prima de Javier Alatorre Soria, presentador del principal noticiero de Tv Azteca: Hechos. Tv Azteca y Televisa aunque fueron competencia en el 2011 pasaron a ser socias al entrar conjuntamente en el negocio de la telefonía móvil. Esta detención en Nicaragua hubiera pasado por rutinaria si no fuera porque en el interior de las camionetas se encontraron 9,2 millones de dólares en efectivo. Las primeras noticias sobre la detención se difundieron a través de una medio digital nicaragüense que a lo largo de la mañana se cayó misteriosamente de la web. La mayoría de canales mexicanos desmintieron la información, pero la conocida y galardonada periodista de la CNN Carmen Aristegui confirmó la pertenencia de al menos cinco personas, los vehículo y el equipo técnico a Televisa, además de confirmar que en los últimos años, especialmente durante el período electoral, estas personas habrían realizado este mismo viaje a Costa Rica en más de 190 ocasiones. Una noticia que involucra directamente al gigante mexicano del entretenimiento en el lavado de dinero presumiblemente del narcotráfico, sirviendo de tapadera para el transporte de la droga hacia el norte y el dinero hacia el sur.

 

Refuerzos del sur

Es en el sur donde el nuevo presidente mexicano quiere encontrar sus mejores y más cercanos asesores. Su hombre de confianza en cuanto a seguridad pasa a ser el general colombiano Óscar Naranjo Trujillo. Policía ampliamente reconocido en el mundo y que en los últimos años ha trabajado como consultor externo en materia de seguridad. Director de la Policía y la oficina de inteligencia (DAS) en la época de Álvaro Uribe como presidente de Colombia, miembro de la agencia internacional estadounidense contra la droga(filial de la DEA), responsable del asesinato de cuatro estudiantes mexicanos en un campamento de las FARC y de las crisis entre Colombia, Ecuador y Venezuela en 2008. Fue acusado por Venezuela de formar parte de las mafias del narcotráfico en su país y tiene un hermano encarcelado en Alemania por narcotráfico. Junto con Venezuela, víctimas de violaciones a derechos humanos y organizaciones no gubernamentales se suman en la denuncia por nexos con cárteles de la droga de Naranjo Trujillo. Gran defensor de la lucha militar contra el narcotráfico y del intervencionismo estadounidense y de las tesis de mutación del narcotráfico al terrorismo fundamentalista religioso, su simple nombramiento es una señal clara de hacia dónde se dirige la política de drogas del nuevo presidente mexicano. Y no es otra que la política impulsada por EEUU durante más de 40 años y que tantos beneficios económicos y geoestratégicos le ha acompañado.

 

La frontera con Guatemala

Con un currículo similar a Naranjo el presidente, y también general, Otto Pérez Molina inició el mismo mes de agosto la operación militar Martillo. El que fuera el principal impulsor de un cambio de política frente a las drogas a principios de año parece haber olvidado su propuesta de legalización. Como alternativa a la propuesta ha lanzado una operación militar conjunta junto con tropas de los EEUU en el territorio fronterizo de Guatemala con México. Cuatro helicópteros de guerra UH-1N Huey equipados con armas de grueso calibre y con capacidad para transportar tropas y misiles, 171 infantes de marina estadounidenses más 250 efectivos de las fuerzas de tierra, mar y aire de Guatemala serán los encargados de desarrollar esta operación durante cuatro meses con posibilidad de ampliar el tiempo si las circunstancias lo demandaran. El objetivo: perseguir a las organizaciones criminales del cártel de Sinaloa y los Zetas que supuestamente actúan en dicha zona. Para no vulnerar la constitución guatemalteca el presidente chapín ha firmado un convenio con el gobierno estadounidense por el cual los estadounidenses tienen licencia para transitar libremente por el territorio guatemalteco, pueden hacer uso de forma gratuita del espacio radioeléctrico, tienen permiso para importar y exportar cuanto deseen en relación con sus actividades, pueden adjudicar contratos de forma independiente al gobierno de Guatemala y quedan exentos de cualquier responsabilidad o reclamo por pérdidas, daños, destrucción de bienes y lesiones o muerte de cualquier civil o militar guatemalteco. Un cheque en blanco que deja la iniciativa de legalización del presidente Pérez Molina como un sueño pasajero y vuelve a traer al presente el eslogan de su campaña electoral: “mano dura”. Aunque ésta sea extranjera.

 

No todo en México es violencia

Mientras el país azteca se prepara para un período oscuro en su ya de por sí oscura historia, el poeta, escritor y activista Javier Sicilia comenzó una gira por EEUU para dar a conocer su Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad. El poeta que sufrió el asesinato de su hijo a manos de policías federales para después acusarlo de narcotraficante realiza esta gira acompañado por 120 familiar con historias similares a la de él. Asesinatos, torturas, detenciones ilegales, desapariciones, todo como consecuencia de la guerra contra la drogas. “A EEUU le cuesta mucho asumir su responsabilidad en la lucha contra las drogas. A nosotros esta guerra nos está costando mucha sangre y no ha servido para nada”, así de contundente se mostró Sicilia a su llegada a la capital. Sicilia ya cerró una marcha similar por territorio mexicano sin conseguir la atención del gobierno de Calderón. Para Sicilia está claro: “La política tiene que centrarse en garantizar la libertad y la paz de los ciudadanos en lugar de amenazarla por la vía violenta haciendo crecer a la industria y al negocio generado alrededor del contrabando”. La Caravana por la paz, que así ha sido bautizada esta gira por los EEUU, culminó en la capital federal estadounidense. “Washington es un punto de llegada pero también un punto de partida”, para Sicilia el cambio en la política de drogas desde EEUU es el punto fundamental para cambiar la realidad de México y el resto de países americanos afectados por el narco. Y la legalización de las drogas un paso ético para alcanzar la paz en el continente.

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