La guerra como única alternativa

(( RetPortajes ))

Publicado por Yerba. Enero / 2012

Poca o ninguna repercusión han tenido los grandes escándalos de los últimos meses en EEUU. Que la agencia internacional antidroga, la DEA, lleve décadas lavando el dinero negro de los diferentes cárteles y que la agencia para el control de armas, la ATF, haya filtrado más de dos mil armas de alto calibre a las mafias mexicanas en una operación fallida no han provocado ni siquiera alguna furtiva dimisión. Para el gobierno estadounidense el problema sigue siendo legalizar la marihuana, y las operaciones militares, de inteligencia y de infiltración, aunque no hayan prosperado en más de cuarenta años, son la única opción “coherente” hacia el futuro. Es tanto así que enfrentar desde la legalidad federal las leyes estatales que permitían el consumo de marihuana terapéutica no es suficiente. El objetivo para este año es controlar las nuevas rutas de la droga y los nuevos territorios que según el propio EEUU sirven de escondite para las poderosas mafias del narcotráfico. La guerra eterna continua y pretende extenderse a nuevos escenarios.

 

En 1998 EEUU y Colombia suscribieron el Plan Colombia. El país andino, tradicionalmente base de los grandes narcotraficantes de la cocaína, acordó con EEUU la entrega de recursos materiales y estratégicos para luchar contra las mafias. En los siete años que duró el primero de los acuerdos el país recibió 4 mil 900 millones de dólares en concepto de ayuda. Una ayuda que militarizó la sociedad colombiana, creó nuevas mafias vinculadas al ejército y al gobierno y no redujo el cultivo de coca en el territorio, al contrario, las plantaciones se incrementaron, eso sí, cambiando de dueño. Para el año 2008 el presidente George Bush decidió importar el modelo colombiano a México y activó la llamada: Iniciativa Mérida. Un plan similar al colombiano que en un plazo de tres años entregó al gobierno mexicano recursos materiales, militares y estratégicos por valor de mil 600 millones de dólares para apoyar la guerra iniciada por el presidente azteca meses antes contra los cárteles. A día de hoy dicha guerra se ha cobrado cerca de 60 mil victimas mortales directas, ha militarizado el país y los principales cárteles han aumentado de tal manera su poder que uno de los capos más importantes: “El Chapo” Guzmán, aparece en la lista Forbes de hombres más poderosos y ricos del planeta. A pesar de estos resultados tan contradictorios el actual presidente estadounidense y premio Nobel de la Paz, Barack Obama, ha decidido implantar un nuevo plan: la Iniciativa de Seguridad en el Caribe (CBSI, por sus siglas en inglés), para llevar la política de seguridad practicada en Colombia y México a los países dentro de la región caribeña.

De México al Caribe

En una reciente reunión en el marco de la Iniciativa Mérida en México, Ronald W. Sharpe, fiscal de las Islas Vírgenes, una pequeña colonia estadounidense cerca de Puerto Rico, alertaba a los presentes de la detección de células del cártel de Sinaloa en la vecina isla de la República Dominicana. Según el fiscal estadounidense la organización criminal que comanda “El Chapo” Guzmán estaría expandiendose junto con el resto de mafias por el corredor Caribe-Estados Unidos huyendo de la zona de guerra creada en México y buscando nuevas rutas más “seguras”. En un momento de la reunión el fiscal Sharpe puntualizó: “Estas organizaciones de narcotráfico operan con unos fondos financieros muy sólidos, cambian constantemente sus patrones para dificultar la detención y están llevando cada vez cargas más grandes hacia el Caribe”. “No importa dónde estemos, nuestra seguridad está en riesgo y dada nuestra cercanía siempre compartiremos este problema. Mientras más podamos entendernos y trabajar en conjunto en nuestras estrategias en común, homologando nuestros sistemas jurídicos para el procesamiento de delincuentes, mejor protegidas estarán nuestras comunidades”. En un alegato final, Sharpe concluye: “Para fortalecer nuestros esfuerzos debemos trabajar juntos y resolver nuestras prioridades incluyendo la eliminación de pandillas y violencia; el narcotráfico, reduciendo recaídas y luchando contra el terrorismo”. Para el fiscal, así como para el gobierno de EEUU las pandillas, la violencia, el narcotráfico y el terrorismo sólo pueden combatirse de manera efectiva a través del nuevo plan propuesto: la Iniciativa de Seguridad en el Caribe.

La isla roja

Este nuevo plan sólo es compatible con aquellos países que dentro de la zona caribeña son afines a las políticas económicas de Washington. Por ejemplo Cuba no sería de estos países. Aunque la isla atesora los mejores datos de la región según el Indice de Desarrollo Humano elaborado por Naciones Unidas. Aunque ninguna agencia internacional pueda afirmar categóricamente que exista presencia de mafias del narcotráfico en la isla. Desde EEUU se observa con preocupación la independencia de Cuba. Según Dianne Feinstein y Charles Grassley, los senadores que copresiden el comité de control internacional de narcóticos, la posibilidad de que el país vecino se convierta en ruta alternativa de la droga que llega a EEUU es la principal preocupación del momento. En los primeros meses de 2012 la demócrata Dianne Feinstein declaraba: “Cuba tiene el potencial de convertirse en una gran plataforma de distribución para drogas ilícitas. Desafortunadamente, sin vínculos diplomáticos directos entre los Estados Unidos y Cuba, nuestra capacidad para cooperar es extremadamente limitada”. Resulta curioso que la preocupación principal sea Cuba cuando el último informe del Departamento de Estado consideraba a las Bahamas, Haití, Jamaica y República Dominicana países de gran tráfico de estupefacientes y Cuba ni siquiera aparecía en el informe. Países todos ellos bajo la influencia directa de Washington y que en los últimos años han recibido 140 millones de dólares en concepto de lucha contra el narcotráfico. Con la aprobación de la Iniciativa de Seguridad en el Caribe estos ingresos se multiplicarían a corto plazo. Para los senadores Feinstein y Grassley estos datos no quitan relevancia al asunto cubano que para ellos se agrava considerablemente viendo las relaciones entre el gobierno de la isla y Venezuela, el otro gran problema de la región.

¿Socialismo es igual a narcotráfico?

Las ya delicadas relaciones diplomáticas entre EEUU y Venezuela se han visto nuevamente enturbiadas después del comunicado de los senadores copresidentes del comité de control internacional de narcóticos. En su informe, Feinstein y Grassley no sólo sospechaban del gobierno cubano, sino que fundaban estas sospechas en las relaciones de la isla con Venezuela. El gobierno de Chávez es un clásico en las acusaciones internacionales de los Estados Unidos y en los últimos años ha sido señalado en múltiples ocasiones como uno de los puntos principales de envío y tránsito de droga en América Latina. A raíz de la reciente visita del canciller iraní al país caribeño el senador republicano Charles Grassley comentó la importancia de seguir con sumo detalle la evolución de Venezuela desde el punto de vista del narcotráfico: “Debido a las rutas de tránsito de drogas ya conocidas desde Venezuela al Caribe y América Central, necesitamos asegurarnos de que los vínculos crecientes entre Venezuela e Irán no desemboquen en que esas rutas sean utilizadas para pasar armas o terroristas”. Terrorismo y narcotráfico de nuevo juntos como el principal enemigo a batir por parte de la potencia mundial especialmente preocupada por las nuevas rutas de la droga así como también por los nuevos centros de producción de la misma.

Inteligencia desde afuera

En uno de los últimos informes de la Agencia Antidroga de Estados Unidos, la DEA, la inteligencia de la agencia señala la presencia de narcotraficantes mexicanos en relación directa con “poderosas bandas” colombianas en el territorio de Bolivia. “Los informes obtenidos han puesto de manifiesto una serie de tendencias preocupantes, como la mayor presencia de narcotraficantes colombianos y mexicanos que operan en todo el país”. Un informe publicado en octubre de 2011 justo dos años después de la expulsión de los agentes de la DEA de Bolivia acusados de espionaje y vínculos con mafias del país. En esta ocasión, y atendiendo a unas relaciones cada vez más deterioradas, el representante de la Oficina de Naciones Unidas Contra las Drogas y el Delito (ONUDC), César Guedes, mostró su preocupación ante una alarma y noticia que no han sido contrastadas por ningún organismo internacional y destacó la falta de evidencias reales que apunten a la presencia de narcotraficantes mexicanos en el país andino. Guedes añadía: “El Gobierno de Estados Unidos debe compartir el informe de la DEA con las autoridades bolivianas y proveer las fuentes de la presencia en Bolivia de los tentáculos de los cárteles de Colombia y México para establecer la veracidad”. A juicio del representante de Naciones Unidas si la DEA no tiene presencia ni relación con Bolivia antes de publicar semejante información hubiera sido oportuno compartir ese informe con otras instituciones con mayor información en el territorio: “Por tanto las instancias que corresponde deben recibir el estudio, analizarlo y verificarlo si esas fuentes de información son creíbles y reales”, concluyó. El vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera apuntó sobre el asunto: “El mejor comentario que podemos hacer es el realizado por el representante de las Naciones Unidas en torno al tema, ha dicho con meridiana claridad y de manera contundente que como Naciones Unidas no se tiene información ni datos de la presencia de esos carteles en el país, creo que es un comentario que viene de una fuente muy recomendable a la que siempre estamos nosotros tomando en cuenta, creo que es la mejor respuesta a esa declaración que hizo la DEA, no sabemos con qué tipo de intención”.

 

El terrorismo internacional

Para la DEA vincular narcotráfico, terrorismo e ideología es fundamental para acabar con las mafias del crimen organizado. A finales del mes de diciembre de 2011, Michelle Leonhart, administradora de la DEA, anunció la última gran revelación de la agencia de narcóticos norteamericana. La acusación contra Ayman Joumaa. Hombre de 47 años, residente en Colombia señalado por la DEA como principal sospechoso de la venta de 85 toneladas de cocaína cultivada en Colombia al cártel mexicano de “Los Zetas” y del lavado de más de 850 millones de dólares. El señor Joumaa de nacionalidad libanesa, apodado según la acusación de la DEA como “Junior”, está vinculado, presuntamente, con el apoyo económico de la organización islamista Hezbolá, declarada en 1997 organización terrorista por el Departamento de Estado estadounidense. Para la DEA Joumaa, que se encuentra prófugo de la justicia, forma parte de una empresa criminal global dedicada a lavar dinero del narcotráfico para el terrorismo internacional. Michelle Leonhart concluye: “La DEA y sus socios continuarán exponiendo y desmantelando a estas redes globales”.

Narcotráfico y geoestrategia

El problema con las drogas y las mafias del narcotráfico hace mucho que para EEUU dejó de ser un problema en sí mismo para convertirse en una herramienta política. Hace 100 años el país norteamericano vivió una situación similar donde la legalización del alcohol acabó con el inmenso poder de las mafias. Vivimos en otra época, es cierto, pero tras 15 años de legalidad terapéutica de la marihuana y un amplio respaldo político, social y de diferentes personalidades a la legalización de la marihuana la oposición del gobierno resulta sospechosa. Criminalizar a consumidores y estados nación en base a conjeturas. No investigar los sucesos que vinculan directamente a instituciones públicas con organizaciones criminales. Utilizar como modelos ejemplares de políticas frente al narco a países como Colombia o México; el primero con múltiples denuncias de corrupción y de vínculos de políticos, narcotraficantes, militares y escuadrones de la muerte y el segundo inmerso en una guerra intestinal con cerca de 60 mil muertos y la sombra de ser el segundo estado fallido del globo. Elementos que la administración estadounidense parece no valorar a la hora de sopesar nuevas soluciones. En cambio, en los últimos años se insiste en la idea de aunar narcotráfico y terrorismo, y aunque en algunos casos puedan estar relacionados, siguen siendo dos categorías diferentes, con soluciones que por ahora también van por diferentes caminos. Como han apuntado durante el año anterior múltiples personalidades de todo el mundo, para acabar con el narcotráfico el primer paso debe ser legalizar la marihuana en el país más consumidor del planeta pero eso implicaría que los EEUU perdieran definitivamente uno de sus argumentos de presión internacional más influyentes de las últimas décadas.

 

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